Hay personas capaces de doblar sus articulaciones de formas sorprendentes. Sin embargo, esa flexibilidad que muchos envidian puede ser señal de hipermovilidad, una condición que, cuando causa síntomas, puede provocar años de dolor, cansancio y dificultades cotidianas.
La hipermovilidad articular permite que las articulaciones se muevan más allá de los límites habituales.
Aunque muchas personas no presentan molestias, otras desarrollan síntomas que pueden afectar considerablemente su calidad de vida.
Una investigación de la Universidad de Edimburgo, divulgada por BBC Mundo, reveló que pacientes británicos con trastornos relacionados con la hipermovilidad esperaron entre 19 y 21.7 años, en promedio, para obtener un diagnóstico.
El hallazgo expone una realidad poco conocida: detrás de dolores aparentemente desconectados puede existir una misma condición médica.
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Hipermovilidad articular: cuando la flexibilidad deja de ser una ventaja
La hipermovilidad articular ocurre cuando una o varias articulaciones tienen un rango de movimiento superior al habitual.
Esta característica puede observarse en personas que practican gimnasia, danza o yoga, pero no necesariamente representa una enfermedad.
El problema aparece cuando la movilidad excesiva se acompaña de dolor persistente, inestabilidad articular y otras manifestaciones que interfieren con las actividades diarias.
Una de las condiciones asociadas es el trastorno del espectro de hipermovilidad (TEH), que puede afectar el funcionamiento de las articulaciones y los tejidos que las sostienen.
También existe el síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil (hEDS), un trastorno del tejido conectivo que comparte algunas manifestaciones con el TEH, aunque tiene criterios diagnósticos específicos.

Los síntomas que pueden pasar inadvertidos durante años
La hipermovilidad sintomática no siempre se manifiesta únicamente mediante molestias en las articulaciones.
Entre los síntomas que pueden presentarse se encuentran:
- Dolor articular o muscular persistente.
- Fatiga intensa, incluso después de descansar.
- Esguinces frecuentes e inestabilidad articular.
- Luxaciones o desplazamientos de articulaciones.
- Dificultades para permanecer de pie durante períodos prolongados.
- Problemas digestivos que pueden coexistir con el trastorno.
- Dificultades de concentración, conocidas como niebla mental.
No todas las personas experimentan los mismos síntomas ni con igual intensidad.
Además, estas manifestaciones pueden tener numerosas causas, por lo que su presencia no confirma por sí sola un trastorno de hipermovilidad.
Casi dos décadas buscando una explicación
Uno de los hallazgos más llamativos de la investigación británica es el prolongado tiempo que algunas personas necesitan para conocer el origen de sus problemas.
Los pacientes con trastorno del espectro de hipermovilidad y síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil reportaron esperas promedio de entre 19 y 21.7 años para recibir un diagnóstico.
Durante ese período pueden acudir a diferentes especialistas por síntomas que inicialmente parecen no tener relación.
La investigación también encontró dificultades para acceder a la atención médica. Menos de un tercio de los pacientes diagnosticados señaló que su médico general había iniciado tratamiento para el trastorno.
Además, solamente el 13 % manifestó tener acceso a un médico especialista.
Estos resultados corresponden a pacientes estudiados en Reino Unido y no permiten establecer la situación de Honduras, donde se necesitarían investigaciones específicas.

Una condición que también puede afectar el trabajo
El impacto de estos trastornos puede extenderse mucho más allá de las articulaciones.
Permanecer de pie, escribir durante períodos prolongados o desarrollar actividades físicamente exigentes puede convertirse en una dificultad para quienes presentan síntomas importantes.
BBC Mundo documentó el caso de Vivienne Duval, una mujer que descubrió a los 58 años que su extraordinaria flexibilidad estaba relacionada con problemas de salud que había experimentado durante años.
Duval había sufrido dolor, fatiga y molestias digestivas sin encontrar inicialmente una explicación que relacionara esos síntomas.
Su experiencia refleja las dificultades que algunas personas enfrentan para identificar una condición que puede pasar inadvertida durante buena parte de su vida.
¿Cómo se diagnostica la hipermovilidad articular?
La evaluación médica comienza con los antecedentes del paciente y una exploración física para determinar el grado de movilidad de sus articulaciones.
Una de las herramientas utilizadas es la escala de Beighton, que permite valorar determinados movimientos de manos, codos, rodillas y columna.
Sin embargo, obtener una puntuación elevada no significa necesariamente que exista una enfermedad.
Para diagnosticar un trastorno del espectro de hipermovilidad o síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil, los profesionales deben considerar otros síntomas, antecedentes y criterios clínicos, además de descartar posibles causas alternativas.
El tratamiento depende de cada paciente y puede incluir fisioterapia, fortalecimiento muscular, ejercicios adaptados y estrategias para controlar el dolor y mejorar la estabilidad articular.
La flexibilidad no siempre es sinónimo de buena salud, pero tampoco constituye por sí misma una señal de enfermedad. La diferencia está en reconocer cuándo esa movilidad extraordinaria comienza a limitar la vida cotidiana.
Para algunas personas, descubrir esa relación puede significar encontrar finalmente una explicación a años de molestias que parecían no tener conexión.
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