La refrigeradora figura entre los electrodomésticos más importantes del hogar, pero también entre los que más energía consumen durante el día.
Aunque muchas familias se fijan en la marca, el tamaño o la antigüedad del aparato, un detalle cotidiano puede marcar la diferencia en el recibo de electricidad: qué tan llena permanece y cómo se usa.
Muchas personas creen que una nevera casi vacía gasta menos energía porque contiene menos productos que enfriar. Sin embargo, expertos en eficiencia energética señalan que un refrigerador con una cantidad adecuada de alimentos y bebidas puede conservar mejor el frío y mantener una temperatura más estable.
Cuando los alimentos ya alcanzan una temperatura baja, ayudan a retener el frío dentro del electrodoméstico.
Refrigeradora vacía
De esa forma, cada vez que alguien abre la puerta, el refrigerador recupera la temperatura interna con mayor facilidad y el motor no necesita trabajar con tanta intensidad.
El problema aparece cuando la nevera permanece demasiado vacía. Al abrir la puerta, el aire frío sale con rapidez y el aire caliente entra con más facilidad.
Esto obliga al equipo a esforzarse más para enfriar nuevamente el interior, lo que puede aumentar el consumo de electricidad.
Nevera en exceso
No obstante, llenar la nevera en exceso tampoco resulta conveniente. El aire frío necesita circular entre los alimentos para distribuir la temperatura de forma uniforme.
Cuando los productos bloquean esa circulación, algunas zonas enfrían menos y el motor debe trabajar más para mantener el rendimiento adecuado.
Otro hábito que influye directamente en el gasto energético consiste en abrir la puerta con demasiada frecuencia o dejarla abierta más tiempo del necesario.
Cada apertura permite la entrada de aire caliente, especialmente durante los días de altas temperaturas, cuando el contraste entre el ambiente exterior y el interior de la nevera resulta mayor.
Para reducir el consumo, los especialistas recomiendan mantener la nevera con una ocupación moderada, ordenar los alimentos sin saturar los espacios, revisar qué se necesita antes de abrir la puerta y cerrarla lo más rápido posible.
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