En el aprendizaje existen distintas discapacidades que con el paso del tiempo se hacen notorias y previo al diagnóstico, los niños que las padecen son víctimas de burlas, por lo que es importante una intervención de observación cuando los menores inician a leer y escribir.
Uno de los problemas de aprendizaje es la dislexia, y este engloba las dificultades para leer que presenta la persona. Según información en portales de salud y educación, la dislexia no es una enfermedad, es una afección de nacimiento que por lo general es hereditaria.
Padecer de dislexia no significa tener un retraso mental ni ser una persona perezosa y tonta, al contrario, la mayoría tienen una inteligencia media o superior al promedio y se desarrollan muy bien en otras áreas de aprendizaje; con un poco de esfuerzo y ayuda profesional se puede aprender a vivir con la discapacidad.
Estudios han demostrado que las personas con dislexia no utilizan las mismas partes del cerebro que las personas sin dislexia, y estas imágenes del cerebro que han servido para investigación, también presentan el funcionamiento no es eficiente cuando leen.
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La psicóloga Paola Ávila explicó a tunota que la dislexia no tiene cura, por lo tanto, esos niños que fueron diagnosticados hoy son adultos que han aprendido a sobrellevar la situación y se desarrollan perfectamente en diferentes áreas de estudio.
Las personas con dislexia confunden los sonidos de las palabras, por eso el aprendizaje en esta área debe ser lento y paciente. Generalmente se diagnostica en el primer año de primaria.
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