Ante la intensa ola de calor que azotan al territorio nacional, la reacción inmediata en muchos hogares hondureños es saturar el refrigerador con todos los productos de la despensa para evitar que se descompongan.
Sin embargo, los expertos advierten que esta práctica es contraproducente: el frío extremo y la humedad alteran la composición química y textura de ciertos alimentos, acelerando su deterioro.
Efectos del frío en la despensa
El error más frecuente ocurre con los tomates, cuyo proceso de maduración se detiene por las bajas temperaturas, rompiendo sus membranas celulares y dejándolos con una textura harinosa.
En el caso de las papas, el frío transforma rápidamente su almidón en azúcar, modificando su sabor original y elevando la producción de sustancias químicas no deseadas al momento de cocinarlas.
Asimismo, la humedad del electrodoméstico es el enemigo silencioso de bulbos como cebollas y ajos.

Al carecer de ventilación, acumulan exceso de agua, facilitando la aparición de moho y haciendo que broten tallos internos prematuramente.
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Frutas y productos que no son afectados por ola de calor
Las frutas tropicales como el banano, la piña y el aguacate son sumamente sensibles al frío, el cual 'quema' su piel y detiene su ciclo óptimo de consumo.
Por su parte, el pan se reseca con rapidez debido a la cristalización de sus componentes.
Mientras que el chocolate desarrolla una capa blanquecina de grasa que arruina por completo su cremosidad.

Para garantizar la seguridad alimentaria sin sacrificar la calidad, la recomendación de los especialistas es conservar estos productos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz solar directa.
Además, reservando la nevera de forma exclusiva para lácteos, carnes y vegetales de hoja verde.
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