Luego de dos casos de bebés sobados por “empacho” en Choluteca, el pediatra Marco Tulio Luque alertó sobre los riesgos que enfrentan los niños cuando sus padres los llevan a sobadores o curanderos.
Esta es una práctica que puede provocar complicaciones graves, daños neurológicos o incluso la muerte.
¿Qué es el empacho en niños?
En entrevista con tunota.com, el especialista explicó que el término “empacho” se utilizó anteriormente para describir cuadros de íleo paralítico, una condición en la que el intestino deja de moverse y provoca distensión abdominal y dolor.
Sin embargo, Luque señaló que muchas familias usan esa palabra para explicar síntomas que no comprenden.
Algunos padres llaman “empacho” a cuadros de diarrea, vómitos, distensión abdominal, decaimiento, fiebre, infecciones graves, somnolencia extrema o convulsiones.
Riesgos de sobar a niños por empacho
El pediatra advirtió que llevar a un niño enfermo donde un sobador puede retrasar la atención médica y agravar su estado de salud.
Según explicó, muchos menores llegan a esas prácticas con diarrea, vómitos, deshidratación, meningitis, convulsiones o signos de infecciones severas.
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Luque indicó que algunas maniobras tradicionales, como poner a los niños boca abajo, sacudirlos, golpearles los pies o intentar “levantarles la mollera”, pueden provocar hemorragias intracerebrales, sobre todo en bebés y niños pequeños.
Por qué los padres llevan a sus hijos a sobadores
El médico explicó que muchas familias acuden a sobadores por desconocimiento, pobreza, falta de acceso a servicios de salud o presión cultural. También mencionó que en varias comunidades el curandero o sobador representa la opción más cercana cuando no existe atención médica disponible.
“Al no encontrar una respuesta adecuada, los padres toman decisiones desesperadas que a la larga desencadenan complicaciones y muerte en los niños”, advirtió Luque.
Deshidratación severa y daños cerebrales
El pediatra también alertó sobre el uso de purgantes, alcohol o guaro durante estas prácticas. Explicó que esas sustancias pueden empeorar la deshidratación, sobre todo cuando el menor ya sufre diarrea, vómitos o choque por pérdida de líquidos.
“Si el niño ya está con un choque hipovolémico por diarrea y vómitos, y lo purgan o lo soban con alcohol, la deshidratación se vuelve severísima”, señaló.
Luque lamentó que muchos niños lleguen al hospital en condiciones críticas, después de perder horas valiosas en manos de personas sin formación médica. Aseguró que, en varios casos, los menores presentan daños neurológicos, hemorragias cerebrales, choque por infección o cuadros irreversibles.
Cuándo llevar a un niño al médico
El especialista pidió a los padres buscar atención médica inmediata cuando un niño presente fiebre persistente, vómitos, diarrea, convulsiones, irritabilidad extrema, somnolencia anormal, rechazo a los alimentos o líquidos, mollera hundida o abombada.
Luque recomendó acudir a un centro de salud, clínica u hospital, donde una enfermera o un médico pueda evaluar al menor y brindarle el tratamiento adecuado.
“Por favor, no lleven a los niños donde sobadores, chamanes o personas que no tienen formación para atender estos cuadros severos”, insistió.
Atención médica temprana puede salvar vidas
El pediatra subrayó que la atención médica temprana puede marcar la diferencia entre la recuperación y una tragedia. También recalcó que muchas muertes infantiles asociadas a estas prácticas ocurren porque las familias llegan demasiado tarde al sistema de salud.
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