Saltarse el desayuno o pasar varias horas sin comer se ha convertido en una práctica habitual entre quienes buscan bajar de peso.
Sin embargo, el Hospital Escuela advierte que realizar ayunos sin una planificación nutricional adecuada puede generar consecuencias para el organismo.
A través de una publicación informativa, el centro asistencial explicó que reducir drásticamente las calorías puede alterar algunos procesos metabólicos, especialmente cuando las personas mantienen restricciones alimentarias prolongadas sin supervisión profesional.
La advertencia aborda los cambios que experimenta el cuerpo cuando necesita obtener energía después de varias horas sin alimentos, así como los posibles efectos sobre los músculos y el metabolismo.
¿Qué ocurre en el organismo cuando una persona deja de desayunar?
Según la información que compartió el Hospital Escuela, una restricción calórica agresiva puede aumentar los niveles de cortisol, una hormona que participa en la respuesta del organismo al estrés y en la regulación de la energía.
Cuando las reservas de glucosa disminuyen, el cuerpo activa mecanismos para mantener sus funciones esenciales, entre ellos la gluconeogénesis, un proceso mediante el cual produce glucosa a partir de diferentes sustancias, incluidos algunos aminoácidos.
En situaciones de déficit energético importante y prolongado, el organismo puede recurrir a proteínas musculares, lo que aumenta el riesgo de perder masa muscular si la alimentación no aporta suficientes nutrientes.
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El centro hospitalario también menciona la miostatina, una proteína que regula el crecimiento muscular, y advierte sobre las posibles consecuencias de las restricciones alimentarias excesivas.
No obstante, la evidencia científica no establece que omitir el desayuno provoque automáticamente pérdida muscular. Los efectos dependen de la duración del ayuno, el consumo total de proteínas, la actividad física y el estado de salud de cada persona.
¿Por qué también importa qué comes después de ayunar?
El Hospital Escuela señala que la primera comida después de un ayuno merece especial atención, principalmente cuando contiene grandes cantidades de carbohidratos simples, como azúcares y productos elaborados con harinas refinadas.
Estos alimentos pueden elevar rápidamente la glucosa en la sangre y estimular la liberación de insulina, una hormona que ayuda a las células a utilizar y almacenar energía.
Sin embargo, un aumento de insulina después de comer no significa necesariamente que el organismo transforme todos esos carbohidratos directamente en grasa. La acumulación de grasa corporal depende de diversos factores, incluido el consumo energético total.
Asimismo, las investigaciones sobre el ayuno intermitente muestran resultados diferentes según la forma en que las personas lo practican. Algunos estudios han encontrado beneficios metabólicos, mientras que otros advierten que todavía hacen falta investigaciones para conocer sus efectos a largo plazo.
Ante este panorama, la recomendación es evitar dietas extremas y buscar orientación nutricional antes de comenzar un ayuno, especialmente en personas con enfermedades crónicas, mujeres embarazadas y quienes necesitan mantener horarios regulares de alimentación.
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