La prediabetes y resistencia a la insulina abren paso a la diabetes con síntomas notorios y enlazados.

Entre las enfermedades comúnmente llamadas ‘de base’ se encuentra la diabetes, pero antes de esta, el cuerpo sufre algunos cambios que abren un camino a la enfermedad y son denominados: prediabetes y resistencia a la insulina.

Algunas personas creen que son lo mismo. Para despejar dudas, tunota habló con el endocrinólogo Alejandro Ramírez, quien dio detalles y afirmó que “la prediabetes y la resistencia a la insulina guardan relación, pero no son lo mismo”.

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Resistencia y células

En el caso de la resistencia a la insulina, es un estadio en el que las células no pueden utilizar la glucosa, entonces esta aumenta su volumen en sangre.

Pero en los estadios de resistencia a insulina los resultados pueden estar normales porque el páncreas realiza actividades de compensación aumentando la secreción de insulina, lo que se llama hiperinsulinismo, y de esta manera, se normalizan los niveles de glucosa en la sangre, explicó.

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Si ya es diabético, mantener una vida activa, con un control de alimentos y niveles de glucosa ayudará en el diario vivir.

Larga evolución

Sin embargo, la prediabetes se produce cuando una resistencia a la insulina de larga evolución, sin tratamientos, con estilos de vida no saludables, evoluciona y en ese momento ya los niveles de glucosa en sangre están aumentados.

Para la prevención, lo fundamental es tener un estilo de vida saludable, mantener un peso adecuado; es decir, dentro del Índice de Masa Corporal (IMC) de normopeso que es entre 18.5 y 24.9, señaló Ramírez.

“Mantener una alimentación saludable, equilibrada, donde irán todos los grupos de alimentos, pero sin exceso de los azucares simples. Hay que preferir los carbohidratos compuestos como el arroz, algunas pastas, entre otros. Es importante practicar actividad física y eliminar hábitos tóxicos como el tabaquismo y el alcoholismo”.

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Síntomas

Para saber que alguien tiene esta enfermedad, en el caso de la resistencia a la insulina, al principio puede ser asintomático; sin embargo, a medida que los pacientes evolucionan y que no realizan los cambios en estilos de vida, empiezan a salir manifestaciones. Lo más frecuente es la obesidad y el sobrepeso.

También, “a eso se le puede añadir la acantosis nigricans, que es la formación de pliegues oscuros a nivel de la base del cuello, axilas o ingle, que a veces los pacientes lo confunden con sucio, pero en realidad ese oscurecimiento de la piel es una complicación secundaria de que las células no pueden utilizar la glucosa, porque hay resistencia a la insulina; entre otros está el cansancio, mucha sed, similar a la diabetes mellitus, pero siempre en los índices de valores de prediabetes”, añadió.

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Genética y alerta

Sobre si esta enfermedad es genética o adquirida, el doctor señaló que sí tiene que ver con la genética.

“Ya hace varios años se describió una predisposición genética a la resistencia a la insulina que condiciona que las células (…), pero se acompaña de factores ambientales; hay otras enfermedades asociadas como el síndrome de ovarios poliquísticos”, dijo.

Entre los grupos étnicos con mayor riesgo a la resistencia a la insulina a o diabetes están los hispanos, y las mujeres que han tenido diabetes gestacional (en el embarazo), es otro factor en el que deben estar alertas, concluyó.

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