16 May. 2024
¿Al mal tiempo, buena cara?" ¡Claro que sí! Sin embargo, mantener una actitud positiva no significa ignorar nuestras emociones y situaciones difíciles

Hace un par de años escribía sobre el positivismo tóxico, considero merece la pena traer el tema de regreso ya que veo con preocupación como el tema de ser positivo y resiliente se toma a la ligera y crea presión innecesaria sobre muchas personas que están luchando por salir adelante emocionalmente. Cuidado a quienes sigues en redes… asegúrate que en quienes sigas y escuches consejo haya experiencia, preparación y conocimiento académico para hablar con propiedad del tema.
¿Al mal tiempo, buena cara?" ¡Claro que sí! Sin embargo, mantener una actitud positiva no significa ignorar nuestras emociones y situaciones difíciles. Entra en juego lo que llamamos positivismo tóxico. ¿En qué consiste? Se trata de exagerar el optimismo a expensas de validar nuestras emociones legítimas, como la ira, la tristeza, el disgusto y el miedo. Al adoptar este enfoque, evitamos enfrentar y gestionar estas emociones, lo que puede llevar a una frustración creciente a largo plazo.
Creer que siempre debemos ver el lado positivo de las situaciones y las personas puede ser engañoso. Ignorar lo negativo no lo convierte automáticamente en algo bueno. Salir de nuestra zona de confort y cultivar una mentalidad de crecimiento implica enfrentar los desafíos con fortaleza y resiliencia, en lugar de evitarlos.
Además, al imponer constantemente un enfoque positivo a los demás, podemos invalidar sus emociones legítimas y contribuir a una explosión emocional eventual. Los expertos sugieren mantener una mentalidad positiva pero equilibrada, donde seamos capaces de reconocer y gestionar todas nuestras emociones de manera saludable.
Es perfectamente normal no sentirse bien todo el tiempo, tener días difíciles y mostrar nuestra humanidad. No debemos sentirnos obligados a ocultar nuestras emociones o a pretender ser perfectos. La positividad debe ir de la mano con la validación, la objetividad y una comprensión realista de la situación.
¡Que tengas un lindo jueves!
Para conmemorar esa gran gesta —una de las más importantes de nuestra historia—, celebramos hoy, como cada año, el Día del Trabajador Hondureño.
La escritura de Sergio Pitol es un ejemplo de cómo el conocimiento, la creatividad y la imaginación se juntan en la gran literatura.
El Día Internacional del Arte no es motivo de fiesta para los creadores hondureños: es una jornada de reflexión y, por qué no, de tristeza.
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