Honduras, cuyo presidente ha sido señalado por narcotráfico en una corte de Nueva York, mantiene diálogos con Estados Unidos sobre migración, dijo el lunes el canciller, en momentos en que una delegación de Washington visita Centroamérica para abordar el tema, sin pasar por Tegucigalpa.

El enviado por el presidente Joe Biden para buscar solución a la inmigración irregular procedente del Triángulo Norte de Centroamérica, Ricardo Zúñiga, inició este lunes una gira de trabajo que lo llevará por Guatemala y El Salvador.

Medios de comunicación hondureños aseguran que el delegado evitó el país luego de que el mandatario, Juan Orlando Hernández, fuera cuestionado por presuntos vínculos con el tráfico de drogas.

Pero el canciller hondureño Lisandro Rosales aseguró haber tenido durante la Semana Santa "una conversación muy fructífera, de aproximadamente unos 40 minutos" con Zúñiga sobre migración.

"Ultimamos detalles de las mesas de trabajo que hemos venido entablando bilateralmente con Estados Unidos desde el 4 de febrero", dijo Rosales.

Biden se comprometió a combatir las causas estructurales que empujan la migración desde Centroamérica, como la corrupción, violaciones de derechos humanos, pobreza e inseguridad.

El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, anunció que el canciller Rosales hará una visita esta semana a Washington, en medio de las preocupaciones por los desafíos que enfrenta Honduras, agravados por el covid-19 y los dos huracanes que azotaron en noviembre pasado al país centroamericano.

Según Rosales, la visita será el 9 de abril.

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Price reconoció que "la corrupción sigue siendo un desafío" en la relación de Estados Unidos con Honduras pero insistió en que Washington "continuará apoyando a la gente de Honduras y la sociedad civil y aquellos miembros del gobierno de Honduras que estén comprometidos en la lucha contra la corrupción".

"Estamos comprometidos a asociarnos con el pueblo hondureño, con elementos de la sociedad civil hondureña y con aquellos en el gobierno hondureño que están comprometidos a trabajar con nosotros para erradicar la corrupción, que se ha vuelto realmente endémica en ese país", agregó en rueda de prensa desde Washington.

La semana pasada una Corte de Manhattan condenó a cadena perpetua al exdiputado Juan Antonio "Tony" Hernández, hermano del presidente de Honduras, responsabilizándolo por introducir 185.000 kilos de cocaína a Estados Unidos, con ayuda de instituciones del Estado.

El juez del tribunal, Kevin Castel, aseguró que el sentenciado "actuó como intermediario en sobornos a políticos, incluido su hermano Juan Orlando Hernández y el [oficialista] Partido Nacional", procedentes de capos como Joaquín "El Chapo" Guzmán, exlíder del Cártel de Sinaloa, a cambio de una promesa de protección para sus cargamentos de droga e inmunidad.

El presidente Hernández rechazó los cargos y afirma que la justicia estadounidense se basa en testimonios de excapos de la droga perseguidos por el gobierno hondureño que buscan venganza. 

El mandatario asegura poseer transcripciones de grabaciones hechas por la Administración de Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos en 2013, donde narcotraficantes que hoy lo acusan, aseguraban que no podían negociar con él.

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