Debido a la pandemia muchos microempresarios se vieron fuertemente afectados por las bajas ventas de sus negocios, mientras que a otros no les quedó de otra que cerrar o dedicarse a otros menesteres.
Las personas que han logrado mantener sus ingresos en el comercio informal han tenido que adaptarse a las diferentes medidas de bioseguridad y a aumentar la oferta de sus productos.
“Muchas pequeñas empresas se redujeron a microempresas y se volvieron informales, trabajando para un mercado limitado al vecindario, cambiando, muchos de ellos de rubro", expuso José Castañeda, presidente de la Federación Hondureña de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa.

Por mencionar algunos, han incursionado en la venta de comidas preparadas, elaboración de pan, servicios de belleza y barbería y pulperías improvisadas. Muchas empresas tuvieron que incorporar varias herramientas tecnológicas para poder comunicarse con sus clientes y encontrar la forma de que ellos accedieran a sus productos sin salir de casa.
"Hemos tenido que gastar más en datos para el uso de redes sociales, llamadas normales y correos electrónicos para poder comunicarnos con nuestros clientes. Antes había más química porque era presencial, ahora hemos tenido que adaptarnos al servicio a domicilio", expuso Castañeda.
Aunque ya pueden ir a sus establecimientos desde que se quitó la restricción por dígito, les toca invertir más de mil lempiras para comprar insumos de bioseguridad, declaró la microempresaria Cinthia Banegas.
Por otra parte, vendedores ambulantes se han dedicado al comercio de mascarillas y gel de manos, por ejemplo.
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