La determinación del Banco Central de Honduras (BCH) de incrementar la Tasa de Política Monetaria (TPM) hasta un 6% fue cuestionada por economistas hondureños que calificaron la decisión como "irracional".
La opinión fue emitida en el foro de Frente a Frente de este martes 22 de septiembre de 2026, donde debatieron el impacto que este cambio tendrá en la economía hondureña.
Anunciada el pasado viernes, la medida busca contener una inflación interanual que alcanzó el 6.2% al mes de agosto, superando el techo del rango de tolerancia establecido por la propia autoridad monetaria.
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Sin embargo, el panel de especialistas convocado al estudio, integrado por el expresidente del BCH, Edwin Araque; el economista Germán Dubón; el presidente de Artículo 19 Honduras, Darwin Ponce; y el especialista agrícola, Guillermo Cerritos, coincidió en cuestionar con severidad el ajuste.
A lo largo de la discusión, los analistas desglosaron cómo este incremento al costo del dinero termina ahogando al sector productivo, la construcción y el campo, mientras privilegia a la intermediación financiera y traslada el impacto directo al bolsillo de los consumidores hondureños.

Un ajuste que castiga a la producción
Edwin Araque -quien ocupó el cargo de presidente del Banco Central de Honduras durante el gobierno de Manuel Zelaya; y de Banhprovi en el de Xiomara Castro de Zelaya-, asumió una postura de dura confrontación técnica frente a la decisión de la actual cúpula del BCH, calificando el incremento de la tasa clave como una reacción desesperada e ineficaz.
Araque argumentó que la autoridad monetaria actuó por imitación ante las decisiones de la Reserva Federal de los Estados Unidos, sin considerar que Honduras posee una economía con marcados rezagos y dinámicas estructurales completamente distintas.
Para Araque, encarecer el crédito en dólares y lempiras no frena la inflación porque el verdadero detonador de los precios en el país es el costo del diésel y la continua devaluación del lempira.
"¿Quién está atizando la inflación? El mismo gobierno le está poniendo gasolina al fuego. Por lo tanto, sigo sosteniendo que no es adecuado haber incrementado la Tasa de Política Monetaria porque tiene efectos directos en los precios, en las materias primas, en el precio del préstamo", afirmó enfáticamente Edwin Araque.
Además, cuestionó la subordinación a los organismos multilaterales: "Al Fondo Monetario no le interesa la pobreza del país, no le interesa la contracción que se está generando en todas las actividades productivas; le interesa mantener estas reservas simplemente para el repago de la deuda".
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Copia de la política monetaria de Estados Unidos
El economista y analista financiero Germán Dubón coincidió en que la medida fue "demasiado apresurada" y criticó la falta de análisis contextual al copiar la política monetaria estadounidense.
Dubón contrapuso la conducta del BCH con la de sus pares centroamericanos, destacando que países como Guatemala, Nicaragua y Costa Rica prefirieron mantener estables sus tasas de interés para no asfixiar el aparato productivo local.
¿Cómo afectará el incremento de la TPM a los hondureños?
Desde la perspectiva financiera, Dubón demostró que la transmisión de este aumento de la TPM significará un duro golpe para el sector agrícola, el cual representa aproximadamente el 30% del Producto Interno Bruto (PIB).
Según sus cálculos, la elevación de la tasa se traducirá en un encarecimiento del crédito que restará más de 500 millones de lempiras anuales al campo, costo que terminará trasladándose a la canasta básica familiar.
"Creo que la medida fue demasiado apresurada. Se tomó en función de lo que había hecho Estados Unidos, prácticamente como un espejo, pero las condiciones en la República de Honduras son completamente diferentes", sostuvo Germán Dubón.
Endeudamiento destinado al consumo
Por su parte, Darwin Ponce, presidente de Artículo 19 Honduras y defensor de los derechos del consumidor, centró su intervención en traducir las cifras macroeconómicas a la realidad cotidiana de las familias.
Ponce expresó profunda preocupación al examinar la estructura del crecimiento del PIB, donde la intermediación financiera sobrepasa exponencialmente a la industria manufacturera y al sector agropecuario.
Según Ponce, esta brecha revela un síntoma de alarma social: los hondureños no están solicitando préstamos para invertir en capital de trabajo o proyectos productivos, sino para financiar la subsistencia diaria y el consumo de alimentos.
Para el defensor de los consumidores, la inflación oficial del 6.20% se queda corta frente al impacto real en los hogares, donde el costo de la energía y la comida ha sufrido incrementos superiores al 10%.
"En Honduras la gente está utilizando los créditos básicamente para consumo y eso no es una buena señal, porque no se está invirtiendo el dinero que se genera como país en industria manufacturera o en el sector agropecuario, siendo un país eminentemente agrícola", advirtió Darwin Ponce.
Mientras la autoridad monetaria argumenta la necesidad de acoplarse a las tendencias internacionales de la Reserva Federal y acatar los lineamientos del FMI, los panelistas demostraron que aplicar recetas rígidas en una economía en desarrollo termina profundizando las distorsiones internas.
El contrapunto de las intervenciones dejó en claro que, lejos de enfriar la demanda desmedida, elevar las tasas de interés penaliza al productor nacional que requiere liquidez para cultivar o manufacturar, mientras favorece las ganancias del sector financiero.
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