El costo de vida en Honduras ha alcanzado umbrales de presión económica que desbordan la capacidad de planificación de los hogares.
Frente a la distorsión del mercado y la falta de acompañamiento estatal, miles de ciudadanos han comenzado a explorar respuestas individuales que van desde la sustitución radical de alimentos en la dieta diaria hasta la siembra casera en maceteras y patios reducidos para poder hacer rendir el dinero.
Por ello, este día en el foro Frente a Frente se reunió un panel de expertos integrado por Efraín Farach, especialista en analítica y director de Consulting HNL; Mario Palma Guillén, oficial de política económica del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP); Jimmy Ponce, coordinador general de la Feria del Agricultor y Productor Agrícola.
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Asfixia del presupuesto familiar
El foro partió del contraste entre las estadísticas macroeconómicas y la vivencia cotidiana en las ferias, supermercados y pulperías.
Para ello, Efraín Farach presentó el estudio titulado "La quincena del hondureño", elaborado por la firma Consulting HNL, el cual midió el impacto acumulado del alza de carburantes, las secuelas de la sequía y la baja productividad agrícola en el rendimiento del ingreso familiar.
El informe ofreció una cuantificación precisa del deterioro en el poder de compra. El estudio comparó dos mediciones consecutivas realizadas en febrero y agosto de 2026 sobre la fuerza laboral hondureña, revelando que el periodo de cobertura real de una quincena sufrió una reducción de casi un día completo en tan solo seis meses.
"En el mes de febrero la quincena le duraba al hondureño 10.6 días; al volver a hacer la medición en el mes de agosto, de 10.6 bajó a 9.8 días. Paralelamente, en febrero el 42% de los encuestados aseguraba sentirse estable económicamente, pero en agosto esa cifra descendió al 37%", detalló Farach.
El especialista explicó que el gasto en alimentación ha devorado las demás partidas del presupuesto familiar. Mientras en febrero el 47% de los hogares reportaba que la canasta básica era su gasto principal, para agosto ese indicador se disparó al 57%.
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Las cifras complementarias del mercado laboral muestran que más de 2 millones de personas (un 50.8% de la fuerza laboral activa) enfrentan problemas de subempleo o desocupación, acumulando cerca de 80,000 nuevos desempleados en 2026 según el Instituto Nacional de Estadística (INE).
"Siete de cada diez hondureños (el 68%) se están quedando cortos de dinero antes de recibir su siguiente pago quincenal. Aunque el 72% de la población intenta elaborar un presupuesto familiar, solo el 46% logra cumplirlo debido al peso incontrolable de los combustibles y la comida", puntualizó Efraín Farach.
Especulación, pulperías e intermediación
Al contrastar los precios de productos esenciales entre los mercados populares y las pulperías de barrio se identificó una diferencia calificada por los ciudadanos como "abismal".
Ante esto, el coordinador de la Feria del Agricultor, Jimmy Ponce, aclaró la enorme distorsión que se genera en la cadena de comercialización, señalando que en los puestos de mayoreo el producto se cotiza a una fracción de ese valor.
"En la Feria del Agricultor y en los mercados el precio de un limón grande anda entre 1.50 y 2.00 lempiras la unidad, y como máximo ha llegado a 7 lempiras en época de sequía severa. Lo que pasa en las pulperías es que el pulpero compra volumen bajo, paga transporte, asume el riesgo de que el producto se le arruine y además le da fiado al vecino para que le pague a la quincena. Es la historia de toda la canasta básica", explicó Ponce.
El debate visibilizó cómo la especulación y la cadena de intermediarios castigan al consumidor final. Situación similar ocurre con hortalizas como la papa, la cebolla, el chile dulce y el pataste, cuyos precios se duplican al salir de las ferias agrícolas hacia los comercios minoristas.
El dilema de sustituir alimentos
La consecuencia inmediata del encarecimiento de los alimentos no es solo financiera, sino directamente sanitaria y nutricional. Al analizar qué recorta la población cuando el dinero de la quincena no alcanza, el estudio de Consulting HNL arrojó que cuatro de cada diez hondureños se ven obligados a reducir la compra de comida o sustituir ingredientes esenciales.
El economista Mario Palma Guillén, representante del COHEP, enfatizó que este fenómeno de sustitución forzada empobrece la calidad de vida de las familias vulnerables.
"Cuando la quincena solo asegura nueve días de comida, en economía ocurre lo que llamamos una sustitución de bienes. Si la persona ya no puede comprar carne de res porque la libra roza o supera los 100 lempiras, busca carne de pollo o menudos. El problema es que esta sustitución altera negativamente el componente de nutrientes e ingesta de proteínas en la niñez y en los trabajadores", argumentó Palma.
Jimmy Ponce coincidió en que la población ha reordenado sus prioridades de sobrevivencia, dejando la nutrición en el último peldaño de la escala de gastos.
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"Hoy por hoy el hondureño está dejando la compra de alimentos en el último lugar de su presupuesto: primero paga la luz, el agua, el transporte y el alquiler, y con lo que le sobra compra la comida. Cada mes va sobrando menos. No nos estamos nutriendo bien, estamos eliminando alimentos proteicos de la mesa", advirtió Ponce.
Finalmente los expertos concluyeron que este fenómeno que asfixia a las familias hondureñas no es un evento coyuntural, sino a una debilidad estructural donde convergen la alta vulnerabilidad a los combustibles, la especulación en el comercio minorista y la falta de inversión productiva en el campo.
