El anuncio del cierre definitivo de operaciones de la aerolínea estadounidense de bajo costo, Spirit Airlines, ha encendido las alarmas en el sector aeronáutico y económico de Honduras.
La compañía, que operaba en el país desde el año 2007, venía arrastrando problemas económicos que tuvieron su cenit con el aumento en los costos del combustible, derivado del conflicto en Medio Oriente. Su ausencia deja un vacío en rutas clave que conectaban a San Pedro Sula y Palmerola con Estados Unidos.
LEA: Cierre de Spirit dejaría a hondureños sin opciones económicas de vuelos a EE.UU.
En el foro televisivo Frente a Frente, expertos como Roberto Canahuati, director ejecutivo de la Empresa Hondureña de Infraestructura y Servicios Aeroportuarios (EHISA); Erick Spear, presidente del Consejo de Administración del Aeropuerto Internacional del Palmerola; y Peter Fleming, experto en conectividad aérea y gestión aeroportuaria, debatieron sobre las profundas consecuencias financieras y logísticas que enfrentará el país.

El golpe financiero en San Pedro Sula
El Aeropuerto Ramón Villeda Morales será uno de los más afectados por esta quiebra. Roberto Canahuati detalló que el impacto es severo, tanto en ingresos operativos como en impuestos.
Pérdida en servicios aeroportuarios: el aeropuerto dejará de recibir ingresos por conceptos de despegue, aterrizaje, luces de pista y estacionamiento, que en 2024 sumaron $511,532.51.
Caída en impuestos: solo por concepto de tasas aeroportuarias, Spirit aportó en su último año de operación la cifra de $5,429,833.36 a través del Villeda Morales.
Total de pérdidas: con la salida de la aerolínea, se estima que el aeropuerto de San Pedro Sula dejará de percibir un total de $5,908,258, que son unos 145,933,972.6 lempiras aproximadamente.
Asimismo, el flujo de pasajeros en esta terminal ya reflejaba el declive de la empresa, pasando de 140,131 viajeros en 2024 a 102,574 en 2025, una caída del 26%.
"El impacto para San Pedro Sula sí fue fuerte", dijo en su participación tras presentar las preocupantes cifras.
ADEMÁS: Cierre de Spirit Airlines dejará pérdidas de $4.7 millones en Honduras
La situación en Palmerola
Erick Spear explicó que en el Aeropuerto Internacional de Palmerola la tendencia también fue a la baja antes del colapso final. La aerolínea pasó de tener 17 frecuencias semanales a cerrar el 2026 con apenas tres.
En lo que va del año 2026, solo habían viajado 16,213 personas con Spirit desde esta terminal. Según Spear, los problemas de la compañía se arrastraban desde las restricciones de la pandemia, que dejaron a la empresa low cost en una situación vulnerable.
"El problema a mi criterio empezó con el covid, por las restricciones. Es una empresa low cost (bajo costo) y esas restricciones la dejaron tambaleándose y logró recuperarse", manifestó.
Tarifas más altas y pérdida de confianza
Por su parte, Peter Fleming advirtió que los efectos inmediatos para el hondureño común serán la pérdida de confianza, el aumento de tarifas y un posible monopolio en ciertas rutas.
Al haber menos competencia, las tarifas subirán inevitablemente. "En vez de viajar dos veces al año, posiblemente ahora viajen cada dos años", lamentó Fleming.
El cierre ocurre justo antes de los meses de mayo, junio y julio, afectando a quienes ya habían comprado boletos para eventos como el Mundial de Fútbol. Actualmente, el servicio al cliente de Spirit está inhabilitado, dejando en la incertidumbre a miles de usuarios sobre cuándo y cómo será la devolución de su dinero.
Fleming criticó la falta de reacción ante las señales de alerta previas, sugiriendo que Honduras debió buscar alternativas con otras aerolíneas al notar la caída de tráfico de Spirit.
Como solución a futuro, propuso declarar a Honduras como un país de "cielos abiertos" para incentivar la llegada de nuevos operadores y mitigar el impacto de este cierre histórico.
