Un país se vuelve atractivo para los inversionistas cuando reúne al menos estas condiciones: respeto a las reglas y la seguridad jurídica, libertad de expresión, respeto por la propiedad privada y, especialmente, cargas fiscales que se pueden enfrentar sin que mermen los ingresos.

Honduras, frente a los demás países de Centroamérica exceptuando Nicaragua, está perdiendo mucho terreno pese a múltiples advertencias de diferentes sectores empresariales y la sociedad civil.

Costa Rica es la "Suiza" de la región; mientras Guatemala y El Salvador toman ventaja aceleradamente con decisiones que tienen como principales objetivos la atracción de capitales y la generación de empleo.

Establecer soluciones con visión a futuro para asumir los retos mundiales en sinergia público-privada es un bastión de estos países que nos están ganando.

Recientemente, Guatemala le ha dado importancia a la Zona de Desarrollo Económico Especial Público (ZDEEP) como pieza clave para su desarrollo.

Se trata de un área geográficamente definida dentro del territorio nacional, extra aduanal, para el desarrollo de bienes y servicios industriales o actividades omerciales, con tarifas especiales, régimen aduanero temporal y comercio exterior, autorizadas por ZOLIC.

También están enfocados en los retos para captar inversionistas y en desarrollar modelos que son exitosos en otros países. Por ejemplo, el de las zonas francas enRepública Dominicana.

Por su parte, El Salvador aprovecha el protagonismo de su presidente Nayib Bukele para decirle al mundo que viven en el lugar ideal para invertir.

Prueba de ello es que esta semana enviará al Congreso un proyecto de ley "para eliminar todos los impuestos (sobre la renta, la propiedad, las ganancias de capital y los aranceles de importación) sobre las innovaciones tecnológicas, como la programación de software, la codificación, las aplicaciones y el desarrollo de IA; así como la fabricación de hardware de computación y comunicaciones", dijo en un tuit.

El Gobierno de Honduras, en cambio, pretende una reforma tributaria calificada por el sector privado como una "masacre" para las empresas.

Se denomina Ley de Justicia Tributaria, pero de "justicia" no tiene nada, señalan empresarios.

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Luis Larach, presidente del Consejo Empresarial de América Latina en Honduras (CEAL-Honduras), dialoga con tunota sobre los efectos de las decisiones gubernamentales y del Legislativo que no le hacen bien al país.

"Desgraciadamente, estamos desperdiciando esas ventanas de oportunidades que se están dando. Cuando nos comparamos con los países vecinos, Honduras es el país que menos inversión extranjera atrae", expresa.

El también expresidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) deja claro que la empresa privada no es enemiga del Gobierno de la presidenta Xiomara Castro y que más bien quiere ser la mejor aliada.

Por ello aspira a que se reconsideren algunas políticas públicas y que se garantice la seguridad jurídica y ciudadana en el país.

De lo contrario, se ahuyentará más la inversión, hundiendo a Honduras en más miseria, desesperanza y migración.

¿Cómo ve que Guatemala, Costa Rica y El Salvador implementan medidas a favor de la empresa privada?

Con la competencia que ahora se da, todos tenemos igualdad de oportunidades o de tragedias si no sabemos aprovecharlas.

Honduras es el país que menos inversión extranjera atrae. Eso es lamentable porque no estamos hablando de bienestar para los inversionistas, sino bienestar para la población.

Cualquier tipo de inversión que venga al país es para generar empleos y eso no se está dando.

En los últimos 10 años, el empleo formal solo ha crecido en 200 mil, que se traduce a un promedio de 14,200 personas que encuentran trabajo año por año.

El resto se va para España, Estados Unidos o se queda en la informalidad, donde no percibe ningún beneficio ni en salud, capacitación, ni oportunidades para comprar una vivienda.

Ese es el problema. Y están en la informalidad, donde no llegan ni a ganar el salario mínimo.

¿Es un desacierto la ley de justicia tributaria?

Completamente. Algunos ministros agreden permanentemente al sector privado y lo ven como un enemigo. Ningún país puede salir adelante si se ve al sector privado como enemigo.

Debemos trabajar de la mano. El sector privado es el que paga los salarios de los empleados públicos. Es el que da, con sus impuestos, los ingresos para la salud y la educación de un país.

Lo que ha sucedido en los últimos 13 años es que se triplicaron los ingresos para el Gobierno y ¿qué ha sucedido? ¿mejoró la salud, la educación? No, lejos de eso aumentó la pobreza. Los ingresos los despilfarran, los malgastan y los roban.

¿Cómo afectó la derogación de la ley de empleo por hora?

Afectó enormemente en el empleo formal y el efecto no es únicamente en el sector privado, sino en los asalariados que estuvieron trabajando bajo esa modalidad.

Muchos de ellos quedaron sin empleo. Otros están trabajando en la informalidad porque tienen que buscar cómo subsistir, pero esto les ha limitado porque una parte de ellos con el empleo a tiempo parcial acomodaba sus horarios para hacer otras actividades y al no tener esa posibilidad se les dificulta la subsistencia a muchas de estas familias.

¿Se debe restablecer?

Ese fue el compromiso del mismo Gobierno. En el Congreso dijeron vamos a sacar una ley mejor y al final no hicieron nada. Solo afectaron a la población.

¿Cómo ve la seguridad jurídica y la seguridad ciudadana?

La seguridad jurídica en Honduras es un desastre. Estamos emproblemados y es algo que viene de atrás, pero en este Gobierno se ha agravado.

El irrespeto a la propiedad privada es más grave. No están aplicando la ley y eso se traduce en menos inversión y fuga de capitales. En seguridad ciudadana vemos un repunte que no es invento del sector privado.

Mejoramos en el Gobierno pasado la seguridad, pero ahora se está incrementando nuevamente y hay que ponerle mucha atención.

No es un trabajo únicamente de la Secretaría de Seguridad, es un trabajo en conjunto de todo el Estado, de todos los operadores de justicia y la ciudadanía.

Si se reorientan las políticas de Estado ¿el sector privado seguirá siendo el mejor aliado del Gobierno?

El sector privado ha sido ejemplar, estoico, con todos los embates que se ha sufrido, porque el Gobierno pasado también fue un agresor al sector privado.

Por eso en muchas ocasiones comparamos este Gobierno con el de Juan Orlando Hernández, pero tenemos que seguir. Tenemos que ser atractivos si de verdad queremos resolver los problemas socioeconómicos del país.

Tenemos que abrir las puertas y ser atractivos para que vengan. Honduras no es un paraíso fiscal, es un infierno fiscal. Los resultados comprueban que este último es el verdadero nombre que debe tener Honduras.

¿Cuál es su valoración sobre el establecimiento de relaciones con China y la ruptura con Taiwán?

China Continental ya tenía relaciones y financiaron el proyecto Patuca. En las relaciones comerciales no hay ningún problema.

El problema es que el gran aliado en democracia, apoyo en transferencia tecnológica, conocimientos y recursos, que ha sido nuestro amigo Taiwán por más de 80 años, ya no lo tenemos.

Aparte, esa relación con China Continental está en el peor momento, porque estamos viendo una fricción extrema con nuestro amigo tradicional Estados Unidos, que es con el que tenemos mayor relación comercial tanto en importaciones como exportaciones.

Esto nos pone en precario, en una situación delicada porque si esa relación se calienta más podríamos vernos sufriendo en medio de ese conflicto.

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Finalmente ¿qué mensaje de esperanza le enviaría a los hondureños?

Que seamos firmes, que prevalezca el orden y la libertad en nuestro país. Ese es el mensaje que mandamos, porque Honduras es un país al que le gusta la libertad, la libertad ciudadana y la libertad de expresión.

Es un país libre y debemos mantener esa libertad. Que no nos vaya a suceder lo que ha sucedido en otros países.

Algunos ministros del actual Gobierno los admiran y los quieren emular, pero en esos países han perdido todas sus libertades y posibilidades de subsistencia y por eso están emigrando