El fenómeno de los "ninis", como se les conoce a los jóvenes que ni estudian ni trabajan, se ha convertido en una amenaza estructural para el desarrollo de Honduras y de acuerdo con cifras oficiales citadas durante Foros HRN y TSi, más de 937,000 jóvenes entre 15 y 30 años se encuentran en esa condición en 2024.
De esa alarmante cifra, al menos 700,000 son mujeres.
Expertos en economía, educación y desarrollo humano que participaron en el foro coincidieron en que se trata de un problema multidimensional, agravado por la falta de políticas públicas sostenidas, el rezago educativo y la escasa articulación entre los sectores estatal, empresarial y académico.

El costo de la desinversión en educación
Para el caso, Francisco Zelada, Secretario General del Sindicato de Maestras y Maestros de Educación Pública, en El Salvador, advirtió que Honduras vive las consecuencias de "una crisis acumulada" en su sistema educativo.
"Este problema no es nuevo. Se ha venido gestando durante décadas y responde a la falta de prioridad que históricamente se le ha dado a la educación. Mientras no invirtamos con visión de largo plazo, no hay forma de revertir esta realidad", expresó.
Zelada recordó que en El Salvador tomó casi dos décadas aumentar en dos años el promedio de escolaridad, un esfuerzo que exige continuidad en las políticas públicas.
"En Honduras, la situación es todavía más compleja porque los presupuestos educativos se han venido reduciendo. Eso debe revertirse con urgencia. Necesitamos un acuerdo entre Estado, empresa privada y trabajadores para sacar adelante a las nuevas generaciones",, afirmó el experto.
Juventud desconectada del sistema productivo
Por su parte, el economista del Centro Internacional de Política Económica de la Universidad Nacional de Costa Rica, Leiner Vargas, señaló que la problemática de los “ninis” no es exclusiva de Honduras.
"En toda Centroamérica, la situación es crítica. En Costa Rica hablamos de 100,000 a 150,000 jóvenes en esa condición (ninis). Pero lo preocupante no es solo la cifra, sino que muchos de ellos están dejando de creer en el sistema", advirtió.
En ese sentido, Vargas explicó que, aunque existen oportunidades laborales, la mayoría de los jóvenes no accede a ellas por razones estructurales: baja escolaridad, desinterés, falta de competencias y debilidad institucional.
"Tenemos jóvenes que no quieren trabajar porque el trabajo se les presenta como castigo. Hay que cambiar esa narrativa. Se necesitan empleos con horarios flexibles, capacitación práctica y sentido de pertenencia", subrayó.
El experto también alertó sobre un segmento de la población juvenil que se ha acomodado a la dependencia económica dentro del hogar, lo que dificulta su incorporación al sistema productivo.
"Este fenómeno no es homogéneo. Existen jóvenes que quieren salir adelante, pero también otros que no sienten la urgencia. A ambos hay que abordarlos con políticas diferenciadas", sentenció el economista.
El sector privado ofrece soluciones, pero enfrenta obstáculos
Desde el ámbito empresarial, Jenny Antúnez, representante del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), hizo un llamado a relanzar el diálogo social para enfrentar el problema de los 'ninis' desde una perspectiva nacional.
"Hemos insistido en reactivar el Consejo Económico y Social. Ahí es donde deben construirse los grandes acuerdos, como el pacto por el empleo que venimos proponiendo desde hace meses", afirmó.
De igual modo, Antúnez explicó que el COHEP ha impulsado iniciativas como Empleo Conecta, una plataforma digital que ha ofrecido más de 800,000 vacantes en todo el país, con la participación de más de 300 empresas.
"El problema es que los jóvenes no están llegando a estas oportunidades, y eso se debe en gran parte a la desconexión entre lo que el mercado demanda y lo que el sistema educativo ofrece", señaló.
Además, remarcó que el 57 % de los ninis vive en zonas rurales, donde la falta de conectividad, transporte y centros de formación limita aún más sus posibilidades. "Debemos garantizar igualdad de condiciones para que la juventud rural también tenga futuro", concluyó.
Urge una estrategia integral con enfoque de inclusión
Los tres panelistas coincidieron en que la respuesta al fenómeno de los “ninis” debe ser intersectorial, sostenida y con visión estratégica. No se trata solo de crear empleos o de abrir aulas, sino de construir un entorno donde los jóvenes puedan desarrollarse con dignidad.
“El fenómeno de los ninis es una manifestación de una crisis más profunda: la falta de un modelo de desarrollo inclusivo. Necesitamos reconstruir el tejido social, fortalecer el capital humano y recuperar la confianza de la juventud”, resumió Francisco Celada.
Un reto de país
Con una población joven que representa más del 40 % del total nacional, Honduras se enfrenta a una encrucijada. Si no se actúa de forma decidida, el bono demográfico podría convertirse en una carga insostenible para el Estado.
“Estamos hipotecando el futuro de Honduras si no tomamos decisiones firmes hoy”, concluyó Leiner Vargas. “El tiempo se agota, pero aún estamos a tiempo de transformar esta realidad si hay voluntad política y compromiso colectivo”.
