El incremento de los precios internacionales del petróleo ha obligado a los gobiernos de diferentes países a buscar alternativas para proteger la economía de sus ciudadanos. El problema va más allá de llenar el tanque de un vehículo: el combustible también incide en el costo de transportar alimentos, movilizar pasajeros, distribuir mercancías y producir bienes.

Ante este panorama, países como México y Brasil han recurrido a estímulos fiscales y subsidios, mientras Guatemala ha aprobado ayudas directas por galón de combustible. Perú, por su parte, ha destinado recursos para los transportistas, y Chile combina apoyos a determinados sectores con medidas para contener el costo del transporte público.

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Por su parte, Honduras mantiene un subsidio de 12 lempiras por galón de diésel y apoyo para la gasolina regular y el gas doméstico.

Sin embargo, diferentes sectores han pedido que se tomen medidas más contundentes para aliviar el bolsillo. Por ejemplo, eliminar el impuesto del diésel.

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El precio actual del petróleo crudo por barril es de aproximadamente 95,87 USD para el WTI y 105,29 USD para el Brent. foto: cortesía

¿Qué hacen países de América Latina para mitigar el impacto del precio de los combustibles?

  • México: El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum utiliza estímulos fiscales sobre el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que permiten disminuir o eliminar temporalmente parte del impuesto que se cobra por cada litro de combustible.

Además, las autoridades mantienen acuerdos voluntarios con el sector gasolinero para establecer precios máximos de referencia.

En agosto de 2026, el Gobierno y representantes de las estaciones de servicio acordaron extender por seis meses la estrategia para mantener la gasolina regular por debajo de los 24 pesos mexicanos por litro (35 lempiras por litro y 132.49 lempiras por galón) y el diésel por debajo de los 27 pesos (39 lempiras por litro y 147 lempiras por galón). En las zonas fronterizas, los precios pueden ser inferiores.

En Honduras -en la semana del 12 al 19 de octubre- el diésel está costando L153.53 en la zona central y L149.20 en San Pedro Sula, con un subsidio de 12 lempiras; mientras que la gasolina regular cuesta L139.96 en Tegucigalpa, con un apoyo económico temporal de L4.82 y L135.49 en San Pedro Sula, con un apoyo de L4.59.

  • Brasil: extendió los subsidios al diésel y anunció una reducción temporal de los impuestos federales a la gasolina para contener el impacto de los precios internacionales.
  • Guatemala: suspendió temporalmente impuestos sobre la gasolina regular, la superior y el diésel. La medida, vigente desde el 1 de octubre, busca reducir el precio final que pagan los consumidores.
  • Perú: destina ayudas económicas a transportistas de pasajeros y carga para reducir sus costos operativos y evitar que las alzas del combustible repercutan en las tarifas y el precio de las mercancías.
  • Chile: combina el congelamiento de tarifas del transporte público con ayudas a taxistas, transporte regional y hogares vulnerables, en lugar de limitar su respuesta a subsidiar la gasolina para todos los consumidores.

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Países enfrentan el riesgo de comprometer las finanzas públicas

Las decisiones adoptadas por los diferentes países evidencian que no existe un único camino para aliviar el golpe a la economía de los ciudadanos. Al contrario, demuestra que la elección depende de la capacidad fiscal de cada país.

Las rebajas de impuestos y los subsidios pueden ofrecer alivio inmediato, pero también reducen la recaudación o aumentan el gasto estatal. Los apoyos focalizados permiten concentrar los recursos en determinados sectores, aunque requieren mecanismos claros para identificar a los beneficiarios y garantizar que las ayudas lleguen a quienes las necesitan.

En consecuencia, el reto para los gobiernos consiste en encontrar un equilibrio entre proteger el ingreso de las familias, garantizar el funcionamiento del transporte y evitar que las medidas de emergencia generen presiones fiscales difíciles de sostener a largo plazo.

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