Este jueves 17 de septiembre en la edición de Frente a Frente se presentó el diagnóstico macroeconómico y la propuesta de desarrollo elaborada por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). El punto de partida del informe académico señala que, aunque el país mantiene controladas ciertas variables macroeconómicas y registra un crecimiento moderado, ha sido incapaz de traducir esa estabilidad en bienestar, equidad y desarrollo para la población.
La radiografía presentada por la Máxima Casa de Estudios revela cifras alarmantes sobre la realidad social del país: la pobreza se mantiene estancada en aproximadamente el 60% de la población, más del 70% de la fuerza laboral opera en el sector informal y la brecha de desigualdad es tan profunda que el ingreso de los hogares con mayores recursos equivale a cerca de 101 veces el de las familias con menores ingresos.
Asimismo, se destacó que la economía nacional sobrevive impulsada por el consumo y las remesas familiares, las cuales alcanzaron en 2025 una cifra superior a los 12,297 millones de dólares, representando más del 25% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.
El programa contó con la participación de tres autoridades académicas y economistas de la UNAH que representan distintas generaciones del pensamiento económico universitario: el licenciado Henry Rodríguez, exjefe del Departamento de Economía; el doctor Ricardo Matamoros, vicerrector de Relaciones Internacionales; y el máster Sergio Zepeda, director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES-UNAH).
PUBLICIDAD
Los cuatro problemas estructurales identificados por la Universidad
El diagnóstico institucional de la UNAH establece que el estancamiento económico de Honduras se debe a cuatro fallas estructurales profundamente arraigadas en el modelo productivo y fiscal:
Dependencia de las remesas y el consumo: aunque los flujos de divisas enviados por los migrantes alivian la pobreza extrema e inyectan liquidez a los hogares, cerca del 90% de estos fondos se destina exclusivamente al consumo inmediato de bienes y servicios. La ausencia de canales de inversión productiva transforma a las remesas en un "espejismo" que no genera capacidad instalada ni empleo permanente en el territorio nacional.
Informalidad laboral y precariedad del ingreso: la informalidad supera el 70% de los trabajadores debido a tramitologías engorrosas y falta de incentivos. Además, aunque la tasa de desempleo abierto se ubica en un 5%, el problema crítico reside en la subocupación que afecta a uno de cada dos trabajadores, sumado al hecho de que el 60% de los empleados formales percibe un ingreso igual o menor al salario mínimo.
Exportaciones de bajo valor agregado: la oferta exportable del país continúa concentrada en materias primas agrícolas vendidas "a lo bruto" sin transformación industrial (café, cacao, banano, palma, marañón) y en una industria maquiladora con un 80% a 90% de concentración en textil primaria de bajo contenido tecnológico y reducidas remuneraciones.
Debilidad fiscal e institucional: el gasto público se ha caracterizado por una severa ineficiencia en la gestión. Mientras el presupuesto de la administración central se quintuplicó desde 2010 pasando de 68,000 a 270,000 millones de lempiras, el crecimiento económico siguió atado a un promedio inercial del 3.7%. Asimismo, de un presupuesto general de 455,000 millones de lempiras, apenas 40,000 millones se dirigen a inversión pública real, siendo el resto absorbido por salarios burocráticos y un servicio de la deuda que supera los 18,000 millones de dólares.
Durante el desarrollo del foro, cada uno de los participantes aportó una perspectiva complementaria sobre las causas del estancamiento y los requisitos para ejecutar las reformas planteadas por la Universidad.
La propuesta de la UNAH: seis ejes para la transformación productiva
Para romper el ciclo inercial de bajo crecimiento y elevada pobreza, la UNAH estructuró una propuesta integral fundamentada en seis ejes de intervención interconectados:
PUBLICIDAD
Transformación productiva y diversificación de exportaciones: pasar de la exportación de materia prima agrícola primaria a la agroindustria tecnificada (café, cacao, palma, marañón), y evolucionar la maquila hacia rubros tecnológicos de mayor nivel salarial. También impulsar una política de sustitución de importaciones para dinamizar el mercado interno.
Soberanía y seguridad alimentaria: elevar la productividad de pequeños y medianos agricultores con asistencia técnica, créditos y sistemas de riego para lograr la autosuficiencia en los tres granos básicos de la dieta nacional (maíz, arroz y frijoles), reduciendo la vulnerabilidad ante sequías e importaciones.
Creación de empleo digno y reducción de la informalidad: diseñar incentivos reales para la formalización gradual de más de 70,000 unidades informales, expandir la cobertura de la seguridad social y garantizar que los salarios formales superen el mínimo legal.
Financiamiento del desarrollo y crédito a la producción: crear instrumentos financieros para canalizar el ahorro de las remesas hacia emprendimientos productivos, junto a la reestructuración de la banca de desarrollo estatal (recapitalizando entes como el Banhprovi o Banadesa mediante créditos blandos de la banca internacional) para atender a artesanos, Mipymes y pequeños productores.
Sistema tributario progresivo y reforma fiscal integral: revisar y auditar los más de 70,000 millones de lempiras en exoneraciones fiscales para condicionarlas a metas verificables de empleo e inversión mediante tableros de monitoreo público. Asimismo, reorientar el gasto público reduciendo la burocracia ineficiente para financiar la inversión social y productiva.
Mejora de la energía, infraestructura y adaptación climática: fortalecer la red eléctrica, la infraestructura vial y la resiliencia productiva ante los choques del cambio climático.
Esta estrategia forma parte de la Política Industrial de Estado (2027-2038), construida mediante un acuerdo suscrito por la UNAH junto a siete universidades, el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), la Secretaría de Desarrollo Económico (SDE) y la asistencia técnica internacional de la CEPAL y la ONUDI.
La UNAH ha informado que a partir de la próxima semana convocará a mesas de diálogo nacional para consensuar las reformas que permitan transformar la economía del país.