Mary Elizabeth era una monja carmelita que desde muy joven se dedicó al servicio de Dios y la Iglesia católica en un convento de Preston, Reino Unido, pero su vida cambió al casarse con un fraile.
En medio de sus 24 años de servicio, la vida religiosa quedó atrás cuando conoció a un fraile llamado Robert, quien le propuso dejar todo para casarse con él y no dudó en aceptarlo.
Todo comenzó cuando Mary Elizabeth conoció al fraile, quien estaba de paso en una visita desde Oxford. En el lugar le ofrecieron de comer y la religiosa fue a atender una llamada telefónica, por lo que ambos se quedaron solos en la habitación.
"Fue nuestra primera vez en una habitación juntos. Nos sentamos en una mesa mientras él comía. La priora no volvió, así que tuve que conducirlo a la salida", dijo la monja en entrevista para BBC.

Ella fue dejar a Robert en la puerta del convento; sin embargo, él le rozó la manga, suceso con el que dice haberse sentido "sacudida".
"Sentí una química allí, algo, y estaba un poco avergonzada. Y pensé, 'Dios, él también sintió eso'. Y cuando lo dejé salir por la puerta, fue bastante incómodo", señaló la exreligiosa.
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Aproximadamente, una semana después del breve encuentro, a Mary Elizabeth le llegó un mensaje de este fraile que decía: "¿Dejarías tu orden y te casarías conmigo?".

Sorprendida por la conexión
Ella dijo que se vio sorprendida, pues este hombre no sabía nada de ella y ella tampoco de él, por lo que no respondió el mensaje inmediatamente.
La religiosa, cuyo nombre laico es Lisa Tinkler, se sentía confundida, puesto que nunca se había enamorado.
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"No sabía lo que se sentía estar enamorada y pensé que las hermanas podían verlo en mi rostro. Así que me puse bastante nerviosa. Podía sentir el cambio en mí y eso me asustó", resaltó.
Finalmente, la monja se armó de valor y le contó todo a la madre superiora del convento, quien le manifestó no entender cómo una persona se puede enamorar de alguien si estaba todo el día en el claustro.

En noviembre de 2015, Lisa salió para encontrarse con Robert en un bar de Preston y este hombre dijo que cuando la vio después de tanto tiempo su "corazón se detuvo", pero también sintió temor ante los cuestionamiento.
Ellos manifiestan que esta transición de la vida religiosa no fue fácil, ya que desde un principio, tras conocer su historia, al exfraile le llegó una carta directamente desde Roma en la que le anunciaban que no podía ser parte de la orden carmelita.
Por su aparte, Lisa dijo sentirse observada por todo el mundo.
"A lo largo de tu vida religiosa, te dicen que se supone que tu corazón debe ser indiviso y entregado a Dios. De repente, sentí que mi corazón se expandía para contener a Robert", expresó Lisa.
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