El titular de la Secretaría de Trabajo y Seguridad Social (Setrass), Wilmer Fernández, anunció que la negociación del ajuste al salario mínimo para los empleados del sector privado no se realizará en lo que resta del año y quedará en manos del próximo gobierno, con el objetivo de garantizar un proceso completo, ordenado y con representación plena de todas las partes involucradas.
Fernández explicó que la decisión responde a la necesidad de que la mesa de negociación esté integrada desde el inicio por quienes acompañarán todo el proceso, tanto del lado gubernamental como del sector empresarial y sindical.
Según detalló, el Gobierno tiene un rol rector en estas discusiones y es quien, al final, tiene la última palabra tras escuchar a las demás representaciones.
“Somos del criterio hasta el momento de que debe instalarse la mesa con la certeza de quiénes van a estar a lo largo de todo el proceso de negociación en las tres partes. El Gobierno debe establecer su representación rectora en la mesa, luego la representación sindical y también la empresarial”, manifestó el funcionario.
Actual administración dejará avances
El funcionario señaló que, aunque la negociación formal quedará pendiente, la actual administración dejará avances técnicos que servirán de base para que el próximo gobierno pueda definir un aumento salarial acorde a la realidad económica del país y a las necesidades de las familias hondureñas.
Entre esos insumos, Fernández destacó dos herramientas clave. La primera es un estudio actualizado sobre la ingesta calórica y los alimentos que deben incluirse en la canasta básica, elemento fundamental para calcular el costo real de vida de los trabajadores.
La segunda es la actualización de la encuesta de ingresos y gastos de los hogares, un documento que será publicado por el Banco Central de Honduras (BCH) y que permitirá tener datos más precisos sobre cómo se distribuyen los ingresos familiares.
De acuerdo con el titular de Setrass, estos estudios buscan que el ajuste al salario mínimo no se defina de forma arbitraria, sino con base en evidencia técnica y criterios objetivos que permitan alcanzar un equilibrio entre la capacidad de pago de las empresas y el derecho de los trabajadores a un ingreso digno.
Fernández reconoció que el tema del salario mínimo es sensible y genera expectativas en la población, pero insistió en que un proceso de negociación incompleto o apresurado podría derivar en decisiones poco sostenibles.
Por ello, reiteró que la prioridad es dejar las bases técnicas listas para que el próximo gobierno pueda conducir una negociación integral, transparente y con resultados que respondan a la realidad económica del país.
