En el programa Frente a Frente de este 29 de junio, el tema central fue: ¿La reforma moderniza y salva a la ENEE o cambia el modelo eléctrico hondureño hasta el punto de debilitar el papel del Estado?
El debate contó con la participación de Guillermo Peña, gerente de la ENEE; los ingenieros Dennis Rivera y Mario Zelaya; Edgar Aguilar, especialista en temas de energía de la Asociación para una Sociedad más Justa; y el diputado Hugo Noé Pino.
Durante el vibrante debate, se analizaron las implicaciones de la nueva ley, el estado financiero de la estatal eléctrica y las visiones contrapuestas sobre el control político versus el manejo técnico-comercial del sistema.
Socialización y apertura en el nuevo marco legal
El gerente de la ENEE, Guillermo Peña, defendió la propuesta asegurando que ha existido un "proceso muy amplio de socialización" que ha incluido a diversos sectores como el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), la Asociación Nacional de Industriales (ANDI), Cámaras de Comercio y la sociedad civil.
Según el funcionario, "esto no es un proyecto de un solo partido, esto es un proyecto nacional" que busca la estabilidad económica y la reactivación del sector energético, el cual actualmente "está reteniendo la economía".
El gerente enfatizó que la intención es trabajar con transparencia, mencionando que por primera vez se ha presentado un mapa oficial de pérdidas por circuito para recuperar la confianza del abonado.
El impacto financiero de las pérdidas y la gestión política
Por su parte, Edgar Aguilera presentó una postura crítica respecto a la eficiencia del modelo actual. Aguilera contrastó las cifras de pérdidas, señalando que mientras el 20 de mayo eran de 6,547 millones de lempiras, para este 29 de junio la cifra ascendió a 8,425 millones.
"La única forma de salvaguardar también las finanzas públicas... es sacar a la ENEE de las manos del manejo de los políticos y ponerla bajo un esquema donde funcione como una empresa rentable", sentenció el especialista.
Para Edgar Aguilera, el fracaso histórico de la ENEE se debe a que ha sido manejada por políticos para contratar personal no calificado y suscribir contratos sin procesos competitivos.
Incertidumbre sobre el plan operativo y el manejo de la deuda
El debate también expuso discrepancias sobre la operatividad de la reforma. El ingeniero Zelaya y el doctor Hugo Noé Pino señalaron que no se ha presentado un plan de reducción de pérdidas que establezca indicadores claros, a pesar de que las pérdidas diarias oscilan entre los 26 y 50 millones de lempiras.
Ante esto, los invitados del sector técnico y de oposición cuestionaron si la ley por sí sola generará cambios, subrayando que se debe trabajar con objetivos específicos para hacer que la ley funcione.
Visiones encontradas sobre la privatización y el rol del estado
Finalmente, se discutió el riesgo de una futura privatización si las nuevas empresas escindidas nacen debilitadas financieramente. El ingeniero Denis Rivera y los demás panelistas expresaron su preocupación por la distribución de la deuda y la posibilidad de que la ENEE pierda a sus clientes más rentables (grandes consumidores), dejándola sin capacidad competitiva.
No obstante, el gobierno sostiene que el Estado mantendrá el 100% accionario y que la ley permitirá ordenar roles: la Secretaría de Energía se encargará de la política y subsidios, mientras que la ENEE se enfocará en brindar un servicio de calidad.
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