La jueza Denise L. Cote de la Corte del Distrito Sur de Nueva York finalmente condenó a Arnaldo Urbina Soto, quien enfrentaba cargos por narcotráfico y otros delitos relacionados.

Tras su condena, la defensa de Urbina pidió que sea enviado a la prisión de Pennsylvania.

Tras evaluar los argumentos presentados por la Fiscalía y la defensa, la jueza dictó una sentencia de 226 meses de prisión, lo que equivale a 18 años y 8 meses. Al finalizar su condena, Urbina Soto será sometido a un proceso de deportación.

La audiencia, inicialmente prevista para el 25 de septiembre, se postergó antes de que la jueza dictara su veredicto en la Sala 18B del tribunal, concluyendo uno de los casos más controvertidos que vinculan a exfuncionarios hondureños con redes internacionales de drogas.

La Fiscalía estadounidense solicitó una condena de 20 años de prisión, mientras que la defensa de Urbina, encabezada por la abogada Carla Sanderson, argumentó que su cliente ya había cumplido tiempo suficiente tras pasar 10 años detenido en Honduras.

La defensa abogó porque se consideraran los años que Urbina pasó en las cárceles de El Progreso, Yoro y Támara, donde, según Sanderson, utilizó su tiempo para rehabilitarse. "Los diez años que pasó en prisión.

La fiscalía, representada por David Robles, afirmó que “se enviaron toneladas de cocaína a Estados Unidos” bajo la dirección del acusado.

Por su parte, la abogada defensora, Carla Sanderson, destacó que su cliente “experimentó una conversión religiosa y trabajaba en la cocina del Centro de Detención Metropolitano (MDC)”.

También señaló que los crímenes cometidos fueron en complicidad con sus hermanos.

La defensa argumentó que "mientras estaba preso en Honduras, el acusado podía recibir visitas de sus familiares, algo que aquí no es posible. No es necesario aplicarle más castigo", subrayó la abogada en un intento por mitigar la sentencia.

Habló Urbina

La jueza Denise L. Cote luego se dirigió al acusado: "¿Señor Urbina Soto?", a lo que este respondió:

"Acepto mi responsabilidad. Tengo 44 años y cuatro hijos. Pido disculpas por mis acciones", expresó Urbina Soto, buscando el perdón del tribunal.

Con voz entrecortada, Urbina Soto expresó su pesar ante la corte: "Ojalá mi esposa pudiera estar aquí, pero no tiene los papeles en regla para viajar. Le pido disculpas por mi mala conducta. Dios lo bendiga, señor juez".

La jueza Denise L. Cote, sin inmutarse, le respondió con firmeza: "Usted utilizó su posición como alcalde para promover el narcotráfico".

La extradición y los cargos en su contra

A pesar de recibir medidas sustitutivas en Honduras, como el arresto domiciliario, el destino de Urbina quedó sellado cuando lo extraditaron a Estados Unidos el 31 de enero de 2023.

En ese momento, lo acusaron de conspiración para traficar cocaína hacia territorio estadounidense, un cargo que era más grave que los anteriores delitos por los que lo procesaron en Honduras, como abuso de autoridad, malversación de fondos, lavado de activos y posesión de armas prohibidas.

La abogada Sanderson sostuvo que Urbina ha cumplido con los objetivos de la justicia al pasar una década tras las rejas y pidió que se le dé una segunda oportunidad.

Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos destacó a Urbina como un actor clave en una de las conspiraciones de narcotráfico más grandes de Honduras, sugiriendo que la justicia debía ser implacable ante la magnitud del delito.