El doctor en hidrología y cambio climático de la Universidad de Carolina del Norte, Wilmer Reyes, consideró a Honduras como un ejemplo claro de injusticia climática.

"Honduras es un ejemplo de injusticia climática. A nivel global somos los que menos contribuimos, somos insignificantes desde el punto de vista de contribución, pero somos lo más golpeado", manifestó en el foro Frente a Frente de Canal 5.

En tal sentido, los afectados particularmente son comunidades indígenas y afrodescendientes que mantienen una estrecha relación con la naturaleza. Reyes enfatizó la necesidad de proteger el espacio cívico y garantizar los derechos de movilización y protesta para abordar estos problemas.

"Después del Huracán Mitch, hace 25 años, hemos estado ranqueados entre el lugar número 1 y el lugar número 5 de los países más vulnerables al cambio climático. 25 años después y seguimos ahí; nuestra vulnerabilidad ha incrementado y nuestra resiliencia ha disminuido", explicó el doctor.

Por otra parte, señaló que el corredor seco abarca actualmente el 30-35% del territorio hondureño y se espera que aumente al 65-70% en menos de una década. Este crecimiento evidencia la falta de atención hacia regiones con estrés hídrico similar al corredor seco. Reyes destacó la necesidad de una mejor capacidad para implementar políticas con impacto real en la población.

Drogas dañan los suelos

El certificado como líder mundial contra el cambio climático, César Quintanilla, resaltó la complejidad de los desafíos ambientales en Honduras, incluyendo el cambio en el uso del suelo debido a actividades como la agricultura extensiva y la ganadería, así como la creciente amenaza del crimen organizado que está transformando bosques en tierras para cultivos de drogas.

"Siembra de planta de coca y marihuana les cambió el uso del suelo, o sea, convirtió áreas boscosas en terrenos para el cultivo de drogas en nuestro país", detalló el experto en Frente a Frente.

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En otro tema, señaló que Honduras se mantiene como el país más mortífero para los defensores del medio ambiente, con un aumento constante de violencia y agresiones.

"Si nos remontamos diez años atrás, han muerto 120 personas por defender sus territorios ancestrales. Solo en el año 2022, se documentaron 78 agresiones violentas contra aquellos que defienden la tierra", expuso Quintanilla.

La criminalización de los defensores ambientales muestra un panorama preocupante, con más del 20 % de los 10,000 casos en el Triángulo Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) ocurriendo en este país.

Incendios agravan la situación

Según Francisco Escalante, colaborador-investigador de la Cátedra UNESCO de Sostenibilidad de la UPC, el 56% del territorio hondureño está cubierto por bosques, pero estos están siendo amenazados por la deforestación y los incendios causados por actividades agrícolas agresivas y una gestión inadecuada de la basura.

"Tenemos poblaciones completas que están rodeadas de bosques y que peligran. Corren ese riesgo porque la gente está acostumbrada a ver incendios rastreros. Pero cuando estos alcanzan altas intensidades de calor, las llamas también alcanzan las copas de los árboles", explicó el experto.

Solo en 2022, se registraron 1,912 incendios forestales, afectando más de 196,000 hectáreas de bosque, mismas que perdieron la capacidad de almacenar agua cuando llueve.

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