Son 10 áreas protegidas y 250 mil hectáreas de bosque en ocho regiones forestales del país que están bajo vigilancia de técnicos y cuadrillas de guardabosques para evitar que los incendios arrasen más con esos recursos naturales.
El pico lo esperan para abril y mayo, que es cuando se da la mayor incidencia y por eso están en monitoreo constante.
“Lo más duro de la temporada de incendios está por venir en abril que combina varias actividades como turismo en la zona de amortiguamiento.
Además de la etapa de preparación de áreas de cultivo en la que los productores utilizan el fuego”, explica José Luis Palma, director técnico de la Fundación Amitigra.
El Cuerpo de Bomberos reporta hasta el 20 de marzo 151 incendios forestales, que comparado con el 2022 representa un aumento del 8 % en la cantidad de incendios, pero hay una reducción del daño afectado de un 53 %.
“Somos parte del Comité Nacional de Protección Forestal, Conaprofor y con ayuda del ICF estamos combatiendo los incendios en los lugares que se nos asignan”, refiere el vocero del Cuerpo de Bomberos Cristián Sevilla.
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Apoyo de helicópteros
Se cuenta con apoyo de los helicópteros del instituto castrense que con el sistema bambi bucket (cesta o balde que recoge el agua para aplacar o extinguir las llamas con capacidad de 900 a 1,200 litros), apoya también para sofocar los incendios.
“En lo que va el año se han controlado casi más de mil hectáreas con reporte de incendios. Hay actividades de prevención con recolección de escombros, botellas, vidrio, la chapea de solares y que son un potencial riesgo de incendios”, dice José Coello.
Las Fuerzas Armadas se integran y han capacitado a tres mil efectivos para el control y sofocación de incendios.
“Es una misión peligrosa que en el pasado nos ha llevado a perder vidas.
Se les capacita porque las ráfagas de aire cambian en todo momento y muchas veces acorrala al personal y es cuando se dan las tragedias”, explica José Coello, vocero de la institución militar.
En alerta
La Fundación Amitigra reporta que en lo que va del 2023 solo registran cuatro incendios, pero no bajan la guardia y cuentan con un sistema de vigilancia durante los meses de verano.
“Tenemos gente ubicada en puntos altos del parque y todos los días monitoreamos si hay presencia de humo o indicio de incendio para salir a combatirlo. Contamos con 15 personas”, apunta Palma.
Hasta ahora son solo dos hectáreas de bosque quemadas en el Parque Nacional La Tigra.
“No podemos alegrarnos, queda lo más fuerte del verano. En 2022 se quemaron 38 hectáreas y el año más difícil fue en el 2020 con cuatro mil”, dice el director de Amitigra.
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Trabajo de prevención en Lempira
El gerente de la Mancomunidad de Municipios del Parque Nacional Celaque (Mapance), Nicolás Zúniga, manifiesta que en los primeros tres meses del 2023hay una pérdida de 180 hectáreas.
“El año pasado hubieron más incendios, pero no se reportaron porque la cantidad de técnicos era menor en las unidades Medioambientales”, explica.
Las cuadrillas ahora reportan hasta incendios en parcelas de zonas privadas y es una estadística más real.
“Este año hay una menor incidencia porque hay un mayor trabajo con comunidades y juntas de agua que hacen el trabajo de rondas y educación ambiental”, detalla Zúniga.
En los municipios de Lempira funciona el centro de incendios forestales que recibe los reportes diariamente e implementaron tres estrategias.
Son: activación del centro, el trabajo coordinado con todas las instituciones locales y el monitoreo en zonas de riesgos con patrullajes
