Desde su misterioso deceso, pasaron cinco días y varias horas para que los restos mortales autopsiados de Ana Hernández fueran entregados a su familia, proceso que se obstaculizó por el paro de labores de los servidores del Ministerio Público, quienes exigen un reajuste salarial.

Matías Hernández, padre de la hondureña de 32 años, recordó que por casi una semana luchó "una dura batalla" y se sintió engañado por las autoridades del Estado que no entregaban a su hija.

En tal sentido, con la voz entrecortada, agradeció al pueblo de Zambrano que los vio nacer, a personas nacionales y extranjeras, así como a Noticieros Hoy Mismo, de TSi, por el apoyo que le brindaron para lograr darle cristiana sepultura.

Asimismo, lamentó que otros casos en el país similares al suyo, donde padres deben despedir terrenalmente a sus hijos, no obtengan la misma respuesta.

"Lloro por dentro, pero ahora me doy cuenta que es un dolor desgarrador y sentirse impotente cuando uno toca las puertas y que si no es con influencias, sinceramente nadie va a tener justicia y mi justicia vino por la presión", dijo Matías a Noticieros Hoy Mismo.

Hasta el momento, los parientes de la víctima continúan esperando los resultados de la autopsia realizada en el Hospital Escuela.

El entierro de Ana Hernández, tras su velatorio, está planificado para desarrollarse mañana en la comunidad de Zambrano alrededor de las 3:00 de la tarde.

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Velo de misterio

En un principio, se supuso que la muerte de la hondureña fue producto de un suicidio con arma de fuego, sin embargo, sus familiares alegan que ella no se quitó la vida.

Hernández tenía una relación de 12 años en unión libre con el mayor de artillería de las Fuerzas Armadas de Honduras (FF. AA.), Allan Franco Méndez, con quien vivía en la residencia donde fue encontrada muerta.

La pareja no tenía hijos en común, principalmente por problemas de salud que ella presentaba -los cuales se trataba- que le imposibilitaba quedar embarazada, según su madre.

Horas después del suceso, Franco Méndez fue capturado por la Policía Nacional tras encontrar en la vivienda cargadores de fusiles, proyectiles y granadas, entre otros, que no tenía permiso de poseer.

Las FF. AA. pusieron a disposición de las autoridades al artillero para determinar su grado de responsabilidad en el caso. Por su parte, Matías Hernández pide justicia en caso de que la muerte de Ana no fuera un suicidio.

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