Honduras cerró el año 2025 con un saldo alarmante de violencia contra las mujeres. En total, 270 mujeres murieron de forma violenta a nivel nacional, de acuerdo con cifras del Observatorio de la Violencia de la UNAH (OV-UNAH), un dato que confirma que el problema persiste y no ha sido contenido por el Estado.

La información fue dada a conocer este lunes por la directora del observatorio, Migdonia Ayestas, en declaraciones al noticiero Hoy Mismo de TSi.

“El año 2025 cerró con un promedio de 270 muertes violentas de mujeres a nivel nacional”, señaló la especialista, al tiempo que advirtió que la violencia no muestra señales de disminución.

Lejos de ser un fenómeno aislado, Ayestas alertó que el 2026 comenzó con el mismo patrón, ya que en los primeros días del nuevo año se contabilizan al menos cuatro muertes violentas de mujeres. “La violencia contra las mujeres sigue año con año”, enfatizó.

Según los registros preliminares del OV-UNAH, Yoro, Olancho y Atlántida figuran como los departamentos que presentan los mayores índices de muertes violentas de mujeres al inicio de este año.

Yoro, Olancho y Atlántida, los departamentos que ya registran muertes violentas de mujeres este 2026. Foto: cortesía de BBC
Yoro, Olancho y Atlántida, los departamentos que ya registran muertes violentas de mujeres este 2026. Foto: cortesía de BBC

Sin embargo, la experta advirtió que, conforme avanza el calendario, la violencia se extiende a más regiones del país, manteniendo un promedio cercano a una mujer asesinada por día, como ocurrió durante 2025.

Para Ayestas, uno de los factores más graves detrás de esta crisis es la percepción de abandono institucional. “La percepción que se presenta es que la muerte de las mujeres para el Estado no importa”, lamentó, al señalar que la respuesta de las autoridades ha sido insuficiente frente a la magnitud del problema.

No hay prevención en muertes violentas de mujeres

La directora del observatorio subrayó que la violencia contra las mujeres se manifiesta tanto en el ámbito doméstico como en los espacios públicos, y que se sostiene en una cultura violenta profundamente arraigada, que no ha sido enfrentada con políticas de prevención efectivas.

“No hemos hecho nada para prevenir la violencia, para enseñar principalmente a los hombres y a las familias que la vida de la mujer sí importa y que debe ser respetada”, expresó.

Otro de los puntos críticos señalados por Ayestas es la alta impunidad que rodea estos crímenes. A su juicio, el sistema de justicia le ha fallado a las víctimas y a sus familias, ya que muchos casos no son investigados ni judicializados. “Vemos muchas muertes violentas donde no se investiga, y el sistema de justicia queda a deberle a la población”, afirmó.

Esa falta de respuestas institucionales profundiza el dolor de las familias. “Las familias siempre se preguntan quién le quitó la vida y por qué. Esas son las preguntas que podrían cerrar el círculo del dolor, pero sin justicia, ese cierre nunca llega”, explicó Ayestas, al advertir que la impunidad sigue siendo uno de los principales motores de los femicidios en el país.

Finalmente, la titular del OV-UNAH hizo un llamado directo a las nuevas autoridades del próximo gobierno, instándolas a asumir un compromiso real para reducir esta violencia.

“No se trata solo de control o disuasión del delito. Se debe ir mucho más allá, reduciendo la impunidad, empezando por una investigación criminal efectiva que identifique a los responsables y los lleve ante la justicia”, concluyó.

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