El Instituto Hondureño para la Prevención del Alcoholismo, Drogadicción y Farmacodependencia (IHADFA) ha alertado sobre la presencia de casos de adicción al fentanilo en Honduras, especialmente entre algunos migrantes retornados desde Estados Unidos.

El doctor Carlos Umaña advirtió que, aunque la crisis del fentanilo en Centroamérica aún no alcanza los niveles críticos observados en Estados Unidos o Canadá, esta droga altamente adictiva está ganando popularidad a nivel mundial.

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Peligros del fentanilo y su fácil acceso

Según Umaña, el fentanilo se puede fabricar con facilidad y, a menudo, se mezcla con otras sustancias para crear pastillas adulteradas.

"Solo dos miligramos, una cantidad equivalente a unos pocos granos de arena, pueden ser mortales al provocar una depresión de los receptores respiratorios, dejando al paciente sin capacidad de respirar", señaló.

El médico enfatizó que esta sustancia, utilizada legítimamente en procedimientos médicos para tratar el dolor crónico y en cirugías, se ha convertido en una trampa mortal para quienes la consumen sin supervisión médica.

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"El fentanilo provoca una sensación de euforia en el cerebro, pero es tan adictivo que las personas terminan esclavizadas por su consumo, aumentando progresivamente la dosis hasta alcanzar niveles letales", agregó.

El impacto de esta droga ha sido devastador en países como Estados Unidos, donde en 2023 se reportaron más de 80,000 muertes relacionadas con el fentanilo.

Además, en muchas ciudades de ese país se ha documentado la presencia de consumidores con comportamientos similares a los "zombies", debido a la hipoxia cerebral que genera el consumo prolongado.

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El crimen organizado y la distribución del fentanilo

El reverendo Mario Fumero, director del Proyecto Victoria, expresó su preocupación por la posible propagación del fentanilo en Honduras, asegurando que el crimen organizado ya está distribuyendo esta droga en el país.

"Los pandilleros y mareros están facilitando su acceso y distribución, lo que representa un grave peligro, especialmente para los jóvenes", indicó.

Fumero advirtió sobre la facilidad con la que el fentanilo puede fabricarse en laboratorios clandestinos, comparándolo con drogas de diseño como el LSD o el éxtasis.

"Los jóvenes pueden producirla obteniendo los químicos adecuados y creando pastillas que, en muchos casos, se distribuyen sin que las personas sepan realmente lo que están consumiendo", explicó.

El reverendo también alertó que esta droga ya ha comenzado a aparecer en algunos centros de rehabilitación en Honduras.

"En el Proyecto Victoria ya hemos atendido a un joven afectado por el fentanilo. Estamos preocupados porque si esta droga se difunde clandestinamente, podríamos enfrentarnos a una crisis aún más grave que la del crack y la cocaína", afirmó.

Riesgo para la juventud y la necesidad de medidas urgentes

Ambos expertos coincidieron en que el fentanilo representa un peligro inminente para la juventud hondureña.

"Si esta droga llega a las escuelas y colegios, los jóvenes pueden caer en la trampa fácilmente. Una vez que prueban el fentanilo, la adicción se desarrolla rápidamente, llevando a una dependencia difícil de superar", enfatizó Umaña.

Por su parte, Fumero hizo un llamado a las autoridades para que se refuercen las políticas de control y prevención.

"Es fundamental que el gobierno implemente medidas más estrictas contra los distribuidores y establezca pruebas para detectar el consumo de fentanilo en los jóvenes. Si no actuamos con rapidez, podríamos enfrentarnos a una crisis de salud pública de grandes proporciones", advirtió.

Finalmente, los expertos coincidieron en la necesidad de fortalecer las leyes contra el tráfico de drogas y brindar apoyo a las instituciones que trabajan en la rehabilitación de personas adictas.

"Se requiere una legislación más firme para castigar a los traficantes y un sistema de salud preparado para atender los casos de intoxicación y adicción. De lo contrario, el país podría convertirse en un nuevo epicentro de la crisis del fentanilo", concluyó Fumero.