La contaminación sónica en Honduras se ha convertido en un problema cada vez más visible en las principales ciudades de Honduras. El ruido constante de vehículos, motocicletas, bocinas, parlantes y comercios afecta la tranquilidad de los ciudadanos y puede representar riesgos para la salud cuando la exposición es prolongada.
Este ruido excesivo, conocido como contaminación sónica, está presente principalmente en zonas urbanas con alto tráfico vehicular y actividad comercial. Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choluteca, La Ceiba y El Progreso figuran entre las ciudades señaladas por el experto en cambio climático César Quintanilla como sectores donde existe una mayor exposición al ruido.

Aunque Honduras cuenta con disposiciones legales para regular la contaminación sónica, el cumplimiento de estas normas continúa siendo un desafío. Mientras los ciudadanos conviven diariamente con diferentes fuentes de ruido, especialistas advierten sobre la necesidad de fortalecer los controles y actualizar la normativa para reducir sus efectos.
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Contaminación sónica afecta principalmente a zonas urbanas
Para César Quintanilla, experto en cambio climático, la contaminación sónica en Honduras es grave debido a la exposición cotidiana de la población. En exclusiva para Tunota.com, reveló que los hondureños están expuestos diariamente a niveles de entre 50 y 85 decibeles. "Pasamos sometidos entre 50 y 85 decibeles a diario", afirmó.
Quintanilla señaló que Tegucigalpa, San Pedro Sula, Choluteca, La Ceiba y El Progreso presentan mayor exposición, principalmente en bulevares, mercados y sectores donde se utilizan parlantes o vehículos con equipos de sonido de alta potencia.

El especialista también mencionó las competencias ilegales de vehículos y motocicletas con equipos de sonido como una fuente de ruido. Según relató, ha denunciado estas situaciones en el bulevar Suyapa, donde asegura que el ruido llega a estremecer viviendas y ventanas.
¿Qué pueden hacer los ciudadanos?
Cerrar puertas y ventanas puede ayudar a reducir parcialmente la exposición cuando una vivienda está cerca de una fuente de ruido. Sin embargo, Quintanilla considera que estas medidas resultan insuficientes cuando el problema ocurre de manera permanente.
"Las autoridades tienen que ser estrictas en la aplicación de los reglamentos", sostuvo. El experto pidió mayor vigilancia municipal y aplicación de sanciones contra quienes excedan los niveles permitidos.

Quintanilla considera que Honduras comparte el problema con Guatemala y El Salvador, mientras que Costa Rica y Panamá cuentan con mecanismos de regulación y control que, según su valoración, tienen una aplicación más rigurosa.
"Urge en nuestro país una norma actualizada", concluyó el especialista, quien considera necesario fortalecer el control nacional para garantizar el derecho de la población a vivir sin una exposición permanente a niveles perjudiciales de ruido.
¿Qué dice la ley de Honduras sobre la contaminación sónica?
Honduras cuenta con disposiciones para controlar la contaminación sónica. La Ley General del Ambiente, en su artículo 61, establece que el Poder Ejecutivo debe reglamentar los índices de tolerancia para ruidos y vibraciones, mientras que las municipalidades también tienen facultades para regular y sancionar el ruido dentro de sus jurisdicciones. Por ello, los límites y las medidas aplicables pueden variar según el municipio y sus reglamentos.
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