A través de la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS), la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) confirmó la detección de un patrón preocupante de autosecuestros en Honduras, con al menos siete casos registrados en lo que va del año, entre ellos tres que involucran a menores de edad.
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Las autoridades señalan que estos hechos han movilizado recursos especializados destinados a la atención de secuestros reales, generando un impacto operativo y emocional en el caso de las familias afectadas.
Motivos que van desde dinero hasta conflictos sentimentales
Según los reportes policiales, los principales móviles identificados en estos casos incluyen la extorsión económica a familiares, así como la fuga del hogar por conflictos sentimentales o familiares.
Entre los ejemplos recientes se encuentra el caso de un ingeniero en telecomunicaciones que fingió su secuestro en Tegucigalpa para "tener paz" lejos de su pareja sentimental, exigiendo dinero a su familia como parte del montaje.
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También se registran casos en el departamento de Yoro y Comayagua, donde personas simularon su rapto para obtener desde miles de lempiras hasta decenas de miles de dólares, en algunos casos utilizando mensajes de WhatsApp para simular amenazas.
Menores de edad entre los involucrados
Las autoridades han encendido alertas debido a que tres de los siete casos involucran a menores de edad, quienes habrían participado en simulaciones de secuestro motivadas principalmente por relaciones sentimentales no aceptadas por sus padres o conflictos familiares.
El portavoz policial Edgardo Barahona, en declaraciones a Sala de Redacción de Noticieros Hoy Mismo de TSi, advirtió que estos hechos representan una carga innecesaria para las unidades de investigación.
"Lo vemos como una problemática porque se utilizan recursos en casos falsos", señaló.
Autosecuestros vistos desde la pisiquiatría
Aaron Rodríguez, exdirector del Hospital Psiquiátrico Mario Mendoza, explicó que aunque algunos casos pueden estar relacionados con condiciones de salud mental, no todos responden a este factor.
Rodríguez indicó que también influyen problemas económicos, conflictos de pareja, presión social, dinámicas familiares disfuncionales y ausencia de límites en la crianza. "Hay patrones de comportamiento repetitivos y situaciones de manipulación dentro del entorno familiar", explicó.
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El especialista añadió que en muchos casos los jóvenes actúan bajo frustración o impulsos, y recomendó la atención psicológica para prevenir este tipo de conductas en caso de ser repetitivas.
Delito y consecuencias legales
Las autoridades recordaron que la simulación de secuestro está tipificada como delito en el Código Penal hondureño y puede acarrear penas de uno a dos años de reclusión.
Además del impacto legal, la Policía Nacional de Honduras advirtió que estos casos generan daños emocionales profundos en las familias, movilización innecesaria de recursos de emergencia y afectan la credibilidad de denuncias reales de secuestro.
Las investigaciones continúan para determinar si existe influencia externa o patrones comunes en los casos recientes registrados en el país.
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