De acuerdo a opiniones de expertos durante el programa Foros HRN-TSi, las cárceles de Honduras no han cumplido con la tarea fundamental de lograr la inserción de los privados de libertad a la sociedad hondureña; al contrario, se han vuelto peores criminales dentro de los centros penales.

Danilo Orellana, exdirector de centros penales en Honduras, indicó que el problema de las cárceles debe ser tomado como una emergencia para transformar el sistema penitenciario, mismo que debe ser reformado.

"Si los gobiernos no hacen la inversión necesaria, seguiremos dando tumbos en la administración de los sistemas penitenciarios, solamente cuando un problema grave es que se vuelve la mirada al sistema penitenciario, debe existir un plan de manejo de crisis", comentó Orellana.

Agregó que la infraestructura en el sistema carcelario es precario y la sobrepoblación es uno de los mayores problemas de las cárceles de Honduras, por lo que se debe hacer una clasificación de los internos.

"Una clave es la infraestructura del aparato carcelario en Honduras, necesitamos crear infraestructura conforme al crecimiento de la población penitenciaria. Un error cometido en Honduras es haber nombrado a militares en mandos del sistema penitenciario", acusó Orellana.

"Lo que más preocupa es que las cárceles tienen una infraestructura vieja, hay que hacer esfuerzos para invertir más fondos en la modernización del sistema penitencario, tampoco debe olvidarse el respeto a los derechos humanos", agregó.

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Cárceles en Honduras

Honduras cuenta con 25 centros penales, en los que hay unos 21 mil privados de libertad, pero el nivel de hacinamiento de un 70%, siendo este uno de los problemas que genera violencia entre los reclusos.

El país centroamericano cuenta con tres cárceles de máxima de seguridad, entre las que están la de Ilama, en Santa Bárbara (El Pozo 1), la de El Porvenir, en Francisco Morazán, (El Pozo 2) y la de Morocelí, en El Paraíso (La Tolva).

Además del Centro Penitenciario Nacional de Tamara, en Francisco Morazán, un módulo de mediana seguridad.

Los amotinamientos en las cárceles de máxima seguridad de Honduras se han vuelto más frecuentes en los últimos años, desde 2019 a la fecha, al menos 180 reos han muerto en reyertas causadas por la guerra interna de las maras y pandillas que operan en el país.

Los establecimientos en la nación centroamericana cuentan con las medidas de cárceles de máxima seguridad, de acuerdo a organismos, pero las fallas que han generado al menos 180 muertes de reos en los últimos 5 años van de la mano con las acciones del personal asignado a las prisiones.

Durante los dos periodos del Gobierno del expresidente Juan Orlando Hernández (2014-2022), la administración de los penales pasó a los militares, pero en el primero año de gestión de la presidente Castro, los reclusorios retornar al mando de la Policía Nacional.

Sistemas débiles e ineficientes

De su parte, Hugo Acero, exsecretario de Seguridad de Bogotá, en Colombia, manifestó que el problema no se centra solo en Honduras, sino que en la región latinoamericana los sistemas penitenciaros han sido débiles e ineficientes.

"No se ha cumplido con la reinserción de los privados de libertad. Las cárceles están dominadas por la corrupción, hay que fortalecer el sistema penitenciario, no se ha modernizado el sistema carcelario, la resocialización de los presos es una de las áreas en las que no se ha trabajado; no tenemos más capacidad para albergar más delincuentes", comentó Acero.

El exfuncionario colombiano agregó que los policías no deben de estar en las cárceles, por lo que es "indispensable una política criminal seria".

"No se trata de almacenar más delincuentes, la seguridad seguirá cojeando si no se hace algo más", dijo.

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Problemas endémicos

Asimismo, el agente de la Policía Nacional de El Salvador, Marvin Reyes, manifestó que en este país centroamericano las cárceles se convirtieron en "un mercado de delincuentes que llegaban novatos y salían expertos".

"El hacinamiento es un problema endémico de nuestras cárceles, en El Salvador se han generado políticas para disminuir la comunicación de reos con el exterior para evitar que desde las cárceles se planificaran más crímenes, se bloqueó la señal de celulares, también se limitó el ingreso de visitas", argumentó.

Reciente, el presidente Nayib Bukele inauguró, en el marco del estado de excepción que lleva casi un año, una cárcel de máxima seguridad con capacidad para unos 40 mil reos. Alrededor de 83,000 presos tiene el sistema carcelario del país centroamericano.

El 2% de la población adulta de El Salvador está presa, son 1,300 presos por cada 100 mil habitantes y 120 privados los que han muerto dentro de las cárceles salvadoreñas, aunque no precisó en qué periodo.

"La población carcelaria de nuestro país es una de las más violentas. En su mayoría, son pandilleros y mareros los que están privados en las cárceles", dijo Reyes.

"Para que no explote la bomba de tiempo, hay que ponerle atención al sistema carcelario. Un gran plan maestro es indispensable para el propósito de reformar el aparato carcelario, los políticos tienen la llave para que no explote la bomba de tiempo en las cárceles", concluyó.

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