Es un diagnóstico que golpea como un espejo: el saqueo estatal en Honduras no es un error aislado, sino un sistema. Tiene nombre: corrupción sistematizada.
En la conferencia "Cleptocracia y captura institucional: La anatomía del saqueo estatal en América Latina con un especial enfoque en Honduras", la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) lo describe cómo la concentración del poder político, la manipulación normativa y la impunidad legal.
Esos elementos tejieron una red en la que el clientelismo, la represión a opositores y la penetración del crimen organizado en el Estado desviaron recursos públicos en regla y no en excepción, dijo el rector Odir Fernández en el evento realizado este jueves, en el que se dieron a conocer los resultados de una investigación que él realizó.
Hay ejemplos que todavía duelen: el fracaso del Trans 450, los hospitales móviles en plena pandemia y el caso Sedesol.
“Vemos un aparato estatal al servicio del drenaje de recursos públicos”, señaló el rector de la máxima casa de estudios, quien dijo que el saqueo se padece en hospitales sin insumos, en escuelas con techos colapsados y en calles tomadas por la violencia.
Educación y voto, armas contra la corrupción
Ante este panorama, el académico fue categórico: la única salida es formar una ciudadanía que eduque su mente, pero también su conciencia.
“La educación no se basa solo en la formación profesional, sino también en el fomento de los valores como herramienta básica para cambiar los destinos de este país”, insistió Fernández.
Con las elecciones generales en el horizonte, el llamado de la UNAH es directo: ejercer el voto de manera consciente, elegir a quienes prioricen el bien común sobre el beneficio personal.
Democracia: un antídoto contra la corrupción
Léster Ramírez, director del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS), coincidió en la conferencia en que la corrupción se alimenta de sistemas autocráticos y erosiona con más fuerza a los sectores vulnerables.
Para Ramírez, el fortalecimiento de la democracia no solo es un ideal, sino un camino práctico: permite reconstruir la institucionalidad, garantizar justicia y reducir flagelos asociados como la migración forzada, la fuga de cerebros y la violencia.
“La democracia es la respuesta más efectiva para frenar la corrupción y reconstruir la confianza”, puntualizó.
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Reformas urgentes y un cierre de esperanza
Los hallazgos del estudio presentado también delinearon reformas indispensables: rediseñar el sistema de justicia.
Además, proteger a denunciantes y testigos, blindar la transparencia como principio constitucional y apostar por sistemas regionales anticorrupción.
La conferencia fue coordinada por el IUDPAS y el Observatorio Universitario Nacional de Transparencia y Anticorrupción de Honduras (OUNTAH).
La conclusión que dejó el evento es clara y preocupante: "El país se encuentra en una encrucijada".
Honduras figura en los primeros lugares de percepción de corrupción en la región y esto debe llamar la atención.
Pero también tiene una oportunidad única: que la ciudadanía se decida a romper el ciclo del saqueo estatal.
El mensaje que queda es simple y contundente: educación, valores y voto consciente son las llaves para cerrar la puerta a la corrupción.
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