En la cabecera municipal de Santa Rosa de Aguán, zona garífuna, cientos de niños enfrentan dificultades para acceder a una educación digna. La construcción de la escuela Padre Reyes comenzó hace más de dos años bajo la administración de la alcaldesa Sibara Castro y permanece abandonada.
Los materiales se deterioran y los más de 55 millones de lempiras invertidos en la obra aún no se han ejecutado.
Según los pobladores, los niños han tenido que recibir clases en espacios improvisados, incluyendo comedores comunales y hasta funerarias. Esto provoca que cada vez que hay un velorio, los estudiantes pierdan uno o dos días de clases, afectando su aprendizaje y rutina educativa.
Actualmente, son aproximadamente 108 a 115 niños los que se ven afectados por la falta de un centro educativo propio.
Construcción paralizada y fondos desaprovechados
El proyecto de la escuela Padre Reyes comenzó con la promesa de mejorar la infraestructura educativa local, pero a más de dos años de su inicio, la obra no muestra avances significativos.
Los pobladores denuncian que quienes llegaron a administrar la construcción anterior habrían cobrado el dinero asignado sin completar el proyecto, dejando la obra a medio terminar y los materiales expuestos al deterioro.
Esta situación ha generado indignación y preocupación en la comunidad, que exige soluciones urgentes para garantizar la educación de sus hijos.
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Educación en riesgo por improvisación
La falta de un centro escolar adecuado obliga a los estudiantes a recibir clases en espacios no aptos, como funerarias. Esta situación afecta tanto la calidad educativa como la estabilidad emocional de los niños.

Padres y maestros piden a las autoridades municipales y nacionales tomar cartas en el asunto y retomar la obra de inmediato. Exigen que los recursos públicos se utilicen correctamente, asegurando un espacio seguro y digno para la educación de la niñez garífuna.
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