Con un profundo sentimiento de tristeza y desconsuelo, fueron sepultados en el cementerio general de Santa Bárbara los cuerpos de Darío Mejía Merino y Lis Marien Varela Pereira, los jóvenes que perdieron la vida tras intoxicarse dentro de un vehículo en el barrio El Calvario de esta ciudad.
Familiares, amigos y compañeros de ambos llegaron hasta el camposanto para darles el último adiós en medio de lágrimas, oraciones y muestras de cariño.
"Vamos a sepultar parte de nuestra vida"
El padre de Liz Marien Varela, visiblemente afectado, agradeció el apoyo y solidaridad de quienes los han acompañado en este difícil momento.
"Quiero agradecerles en nombre de mi familia esas muestras de cariño y solidaridad que han tenido con nosotros. No es fácil lo que estamos viviendo. Vamos a sepultar parte de nuestra vida, solo pedirles que nos sigan apoyando, que nos sigan dando esas muestras de afecto, del cual estamos eternamente agradecidos", dijo.
Además, con la voz entrecortada, expresó su confianza en que su hija descansa en paz.
"Recen por el alma de mi hija. Yo sé que ella está en un mejor lugar. Fue como cualquier adolescente, pero fue una niña recta y creo que Dios la tiene en un mejor lugar", agregó.
Una tragedia que enluta a Santa Bárbara
Liz Marien Varela, de 16 años, y Rony Merino Junior, de 18 años, son los jóvenes fallecidos en circunstancias aún por esclarecer, cuyos cuerpos se encontraban en un vehículo.
Sobre Liz, el tío de la menor, Olman Pereira, la describió como una joven "alegre, simpática, cariñosa y estudiosa", quien tenía grandes sueños de convertirse en licenciada en enfermería.
Las investigaciones sobre las circunstancias en las que ocurrieron los hechos continúan, mientras sus familiares encuentran consuelo en el recuerdo de los momentos vividos con ellos.
