Los centros educativos del centro de la ciudad de Choluteca, en el sur de Honduras, están sufriendo de una invasión de ratas gigantes que se están comiendo hasta los útiles de los estudiantes.
La situación ha llegado a tal extremo que las autoridades escolares han lanzado una petición inusual: necesitan gatos en donación para frenar a las ratas gigantes que merodean el centro de la ciudad.
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Debido a que las escuelas están situadas cerca de mercados municipales las aulas se han convertido en un punto de paso natural para los roedores que viajan por el sistema de tuberías.
Carlos Mario Herrera, director de la Escuela Tomasa Pinel de Benedetto, describe la situación como un ciclo interminable. Pese a los esfuerzos de fumigación y el uso de venenos, la marea de ratas no se detiene.
"Eso es de nunca acabar. Hemos hecho la aplicación de veneno al inicio de enero, pero nuevamente nos toca aplicar para contrarrestar y disminuir. No es que se eliminan, porque el que hace el trayecto por acá y cae se muere, pero luego vienen otros", relató el docente con evidente preocupación a TN5.
Lo más inquietante para el personal es la aparente "invencibilidad" de estos animales. El director Herrera confesó que la escuela siempre ha contado con gatos para mantener el equilibrio, pero recientemente estos han desaparecido sin dejar rastro, dejando a la institución desprotegida ante el avance de la plaga.
Riesgo a la merienda escolar
El impacto ha llegado hasta la alimentación de los menores. El riesgo de contaminación es tan alto que la merienda escolar ya no puede almacenarse en la escuela.

Tan pronto como llegan los insumos, deben ser entregados a los padres de familia para evitar que las ratas "hagan de las suyas". Si un niño olvida su mochila o deja restos de comida, los roedores destruyen todo a su paso.
En ese sentido, los docentes hicieron un llamado a los padres de familia y a la población en general que si tienen un felino que pueda ayudar en esta labor de vigilancia los puedan llevar a la escuela.
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