El apagón generalizado que el pasado jueves 10 de septiembre de 2026 dejó a oscuras a todo el territorio hondureño durante casi dos horas encendió las alarmas sobre la extrema fragilidad del sistema eléctrico nacional.
Mientras los países vecinos lograron amortiguar la perturbación externa o perder únicamente fracciones menores de su demanda comercial, Honduras sufrió un "cero eléctrico" absoluto de 1,800 megavatios.
El foro Frente a Frente de este viernes 11 de septiembre reunió a las principales autoridades y especialistas del subsector eléctrico centroamericano para desentrañar por qué la red nacional opera literalmente "al filo de la navaja" y cuáles son las responsabilidades técnicas, estructurales y administrativas detrás del colapso.
El debate contó con la participación presencial de Leonardo Deras, comisionado de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE); Wilfredo Flores, excomisionado presidente de la Comisión Regional de Interconexión Eléctrica; Edgar Aguilar, especialista en energía de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ).
También la intervención remota de Armando Martínez, gerente general del Instituto Nacional de Electrificación de Guatemala (INDE); y el informe técnico expuesto por René Barrientos, gerente general del Centro Nacional de Despacho (CND).

Colapso regional que desnudó las costuras del sistema nacional
La perturbación eléctrica comenzó fuera de las fronteras hondureñas, con la apertura inesperada de la línea de interconexión entre Guatemala y México.
Este evento generó una fuerte variación de frecuencia a nivel centroamericano y provocó un flujo masivo de corriente de emergencia procedente del bloque sur (Panamá, Costa Rica y Nicaragua) hacia el norte.
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Ante la magnitud de la corriente, las protecciones automáticas nicaragüenses se activaron para aislar su red, dejando al sistema hondureño desconectado y desprovisto de respaldo.
Aunque la perturbación inicial afectó a varios países de la región, Honduras fue el único mercado que cayó por completo al perder el 100% de su carga.
La razón de fondo no fue únicamente la falla externa, sino la incapacidad de la red nacional para absorber el impacto debido a tres carencias críticas: la falta de reserva operacional firme, la baja inercia de la matriz fotovoltaica y el bajísimo nivel de los embalses hidroeléctricos.
La vulnerabilidad de un sistema sin potencia firme
El comisionado de la CREE, Leonardo Deras, fue contundente al explicar que la red hondureña no cuenta con ningún margen de seguridad operacional.
Deras sostuvo que el país pagó el precio más alto de la falla centroamericana debido a la falta de potencia firme y a la fragilidad de una matriz que depende fuertemente de generación solar sin almacenamiento.
"Lo que encontramos fue consecuencias de operar un sistema como el que tenemos en este momento, casi lo que llamamos al filo de la navaja ( ... ) la capacidad máxima disponible está siendo rebasada por la demanda", advirtió Deras durante su intervención.
El comisionado detalló que, a diferencia de otros países que disponen de plantas térmicas o hidroeléctricas en reserva listas para responder en segundos, Honduras opera sin respaldo.
"El país que más pagó las consecuencias de esto fue Honduras precisamente porque no estaba con suficiente reserva ni esa potencia firme ( ... ) tenemos un sistema con poca inercia, los embalses están bajos, tenemos mucha energía solar variable", enfatizó Deras, señalando que al abrirse la línea con Nicaragua, el sistema colapsó en cadena.
Madurez técnica desde Guatemala
Desde la ciudad de Guatemala, el gerente general del INDE, Armando Martínez, ofreció un marcado contraste sobre cómo reaccionó la infraestructura del país vecino frente al mismo disturbio.
Martínez reveló que en Guatemala el apagón solo afectó a un tercio del mercado y que el servicio se restableció plenamente en aproximadamente 45 minutos gracias a la madurez de su red y a la inercia aportada por su interconexión con México.
"En el caso de Honduras ustedes comentan que fue el 100% del país el que fue afectado, aquí en Guatemala fue aproximadamente la tercera parte del mercado la que se vio afectada ( ... ) nosotros pudimos restablecer más o menos en 45 minutos la carga total", explicó Armando Martínez.
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El funcionario guatemalteco subrayó que la solidez de un sistema radica en mantener un equilibrio estricto entre las tecnologías renovables variables y la potencia de respaldo.
"La ventaja que tenemos en Guatemala es que tenemos un sistema más maduro, la interconexión con México también colabora y en ese sentido la reacción pues evidentemente es más rápida ( ... ) por cada 3 MW que entran de energía solar tenemos que tener por lo menos uno de potencia firme", precisó Martínez, destacando que las hidroeléctricas, la geotermia y el gas son indispensables para evitar que el mercado colapse cuando la frecuencia cae.
La fragilidad de las renovables sin almacenamiento
Finalmente, el gerente del Centro Nacional de Despacho (CND), René Barrientos, confirmó que técnicamente el evento del jueves no tuvo su origen en una falla de las redes internas hondureñas, pero admitió que el sistema carece de resistencia ante variaciones bruscas de frecuencia debido a la naturaleza de su parque solar.
"El evento que se suscitó ayer se originó fuera del país ( ... ) pero sí un desbalance extrarregional que debilitó y bajó la frecuencia a nivel de Centroamérica ( ... ) Nicaragua abre y ahí viene el debacle de Honduras porque las plantas que están conectadas a Nicaragua son mayormente fotovoltaicas y no tienen esa resistencia", detalló Barrientos.
Enfatizó que la energía solar es fundamental para abaratar costos, pero insistió en que su masificación exige obligatoriamente tecnología de almacenamiento BESS (baterías).
"El mensaje es que se debe de colocar estos sistemas de almacenamiento que le den esa resistencia que ocupa estas instalaciones ( ... ) y resaltar el trabajo del equipo técnico que en menos de dos horas ya tenía el 80% de la demanda en servicio gracias al arranque de El Cajón", puntualizó el titular del CND.
Mientras Guatemala y Panamá demuestran que la planificación de largo plazo y la potencia firme permiten digerir los choques regionales sin dejar a oscuras a sus ciudadanos, Honduras continúa atrapada en un modelo frágil que, ante la menor turbulencia externa, apaga por completo al país.
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