En la reciente emisión de Frente a frente, el debate sobre el fenómeno de El Niño trascendió el pronóstico meteorológico para centrarse en una crisis humana sin precedentes. Los expertos advirtieron que Honduras se enfrenta a una amenaza multidimensional donde el calor extremo no es solo una cifra en el termómetro, sino un detonante de enfermedades que están saturando el sistema sanitario.
Con la atmósfera en su punto más caliente de los últimos 100,000 años, el meteorólogo César Quintanilla comparó la situación con "una sopa caliente" derramada sobre un planeta ya enfermo, lo que amplifica desastres como sequías y olas de calor que golpean directamente la salud pública.
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Los invitados al foro fueron el experto en cambio climático, César Quintanilla; el director de sostenibilidad global Ominum y especialista en soluciones de agua, Juan Luis Pozo; la directora de fondo mundial para comunicadores Clarifi, Deborah Sánchez; especialista en producción de carnes y lácteos, Edgardo Leiva, Especialista ambiental, Ana Velásquez; y la especialista en medicina interna e infectología, Elsa Palou.

Mosquitos en zonas frías y colapso renal
La doctora Elsa Palou ofreció una de las perspectivas más alarmantes al explicar cómo el cambio climático está redibujando el mapa de las enfermedades en el país.
Según la especialista, el aumento de la temperatura está permitiendo que vectores como el mosquito transmisor del dengue, zika y chikungunya colonicen zonas que antes eran frías y seguras.
"Más calor significa vectores que se diseminan en sitios donde antes no había por ejemplo el mosquito que transmite el dengue", dijo.
Además, la doctora vinculó directamente el calor extremo con una crisis de insuficiencia renal en el sur de Honduras, causada por la deshidratación y el consumo de refrescos carbonatados ante la falta de agua potable.
Sobre el impacto en la infraestructura de salud, la doctora Elsa Palou manifestó que:
"En salud cuando hay una inundación se inundan centros de salud se inundan hospitales y entonces usted disminuye la posibilidad de atención para una población que ya tiene un problema de desnutrición y de enfermedades".
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Agua y alimentación: los pilares de la salud en riesgo
El análisis de salud se complementó con la visión de Juan Luis Pozo, quien calificó al agua como la "brecha social del cambio climático", advirtiendo que la escasez obliga a la población a consumir agua no apta, lo que dispara casos de salmonelosis y cólera.
Por su parte, Edgardo Leiva alertó sobre la desnutrición inminente debido a que las temperaturas arriba de los 42 grados destruyen los cultivos incluso con sistemas de riego, dejando al país dependiente de importaciones y con 1.7 millones de personas en riesgo alimentario.
"No tenemos la infraestructura ni lo hemos previsto para alimentar a nuestra población, entonces vamos a tener que recurrir a la importación", dijo cuestionando que en el país hay 2.7 millones de hectáreas con vocación agrícola y que solamente hay 100,000 hectáreas con sistema de riego.
El impacto climático
Durante su intervención, el experto César Quintanilla describió el fenómeno como un amplificador de crisis en una atmósfera que no ha estado tan caliente en 100,000 años.
Quintanilla contrastó la percepción ciudadana con la realidad científica, aclarando que, aunque el calor ya se siente, el fenómeno comenzará su desarrollo pleno en junio, trayendo consigo sequías largas y olas de calor submarinas que atrapan el agua fría en el fondo del océano
El foro concluyó con un llamado urgente a las autoridades para que dejen de "tropezar" en la gestión de crisis y comiencen a invertir en infraestructura de resiliencia antes de que la emergencia climática se convierta en una tragedia sanitaria total.
