El avance acelerado de la inteligencia artificial (IA) ha generado un fenómeno paradójico en las aulas: las tareas lucen más impecables que nunca y las calificaciones ascienden, pero el verdadero desarrollo intelectual de los estudiantes se desploma.

En la emisión del foro Frente a Frente de este lunes 28 de septiembre de 2026, académicos y especialistas en salud mental desnudaron los riesgos de la llamada "ilusión de aprendizaje" y la "deuda cognitiva", conceptos que explican cómo el uso irreflexivo de chatbots está reemplazando el esfuerzo analítico de la juventud hondureña.

El debate contó con la participación de la rectora de la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC), Rosalpina Rodríguez; el vicerrector académico nacional de UNITEC, Javier Salgado; el físico, académico y miembro de la Junta de Dirección de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Armando Euceda; y la terapeuta clínica especializada en adolescentes, Lina Carrasco.

INVITADOS DE FRENTE A FRENTE
Los panelistas coincidieron en que el reto más alarmante no se encuentra en el nivel universitario, sino en la base del sistema educativo público primario. FOTO: Frente a Frente

Dependencia de la tecnología

Según datos revelados en el foro, nueve de cada diez niños y adolescentes hondureños se conectan a internet desde un teléfono inteligente, y uno de cada cinco pasa cuatro horas o más al día absorto en pantallas y redes sociales.

Asimismo, se citó que en países desarrollados como Estados Unidos dos de cada tres adolescentes ya utilizan inteligencia artificial para resolver sus asignaciones escolares, mientras más de la mitad de los padres desconoce esta práctica.

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La trampa de las mejores calificaciones y la deuda cognitiva

La doctora Rosalpina Rodríguez, rectora de UNITEC, centró su análisis en advertir cómo la tecnología mal encausada está enmascarando una profunda falta de asimilación de conocimientos a través de la "ilusión de aprendizaje".

Se está dando un concepto que me parece a mí muy interesante, que se llama la ilusión de que están aprendiendo los estudiantes, porque estamos viendo mejores calificaciones, nos están entregando mejores tareas y el aprendizaje no se está dando.

Rodríguez explicó un estudio en el que se puso a tres grupos de estudiantes a realizar trabajos: uno sin tecnología, otro con buscadores y otro con inteligencia artificial.

A los de inteligencia artificial se les midió la actividad cerebral con encefalogramas y su actividad fue mínima; cuando se les pidió que citaran una frase de lo que habían escrito, no pudieron citar una sola.

Cuando al cuarto mes se les puso a trabajar sin tecnología, ya no fueron capaces.

"Se genera una deuda cognitiva, una deuda de aprendizaje que se va acumulando en el tiempo y que nunca se repaga", explicó Rodríguez.

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La rectora enfatizó que la inteligencia artificial no debe ser un sustituto del pensamiento, sino un acompañante una vez que los conceptos básicos han sido asimilados por el cerebro humano.

Adaptar metodologías para obligar a estudiantes a pensar

Por su parte, el doctor Javier Salgado, vicerrector académico de UNITEC, abordó la problemática desde la perspectiva de la evaluación pedagógica. Salgado argumentó que la irrupción de la IA puso al descubierto que los métodos tradicionales de asignación de tareas se encontraban obsoletos.

Si la tarea se limita a 'entrégueme un ensayo de tantas palabras', el muchacho lo va a poner en la herramienta, lo va a entregar perfecto sin errores, pero el estudiante no está aprendiendo. Eso se conoce en las ciencias del aprendizaje como una descarga cognitiva: en lugar de desarrollar el pensamiento crítico, el joven delega su capacidad a la máquina.

Por ello Salgado es del criterio que las instituciones educativas tienen que adaptar las metodologías para obligar al alumno a pensar primero, promoviendo evaluaciones orales, discusiones en clase, simulaciones y defensas de proyectos donde demuestre que puede aplicar lo que aprendió.

¿Cómo la tecnología afecta la salud mental?

Desde el enfoque clínico y psicoemocional, la doctora Lina Carrasco advirtió sobre las alteraciones conductuales que genera el uso indiscriminado de teléfonos celulares desde edades tempranas.

Carrasco detalló que el 41% de los niños de 10 años en el país ya cuenta con un celular propio, lo que trunca etapas fundamentales del desarrollo neurológico.

Ese mismo cerebro que se vuelve adicto a la inmediatez de la dopamina por el scroll de TikTok, donde cambia de estímulo cada segundo si algo le aburre, es el mismo cerebro que no tolera la frustración ni la incertidumbre.

Explicó que la recomendación científica es no entregar teléfonos inteligentes antes de los 14 años y no permitir redes sociales antes de los 16. Cuando se les conceda debe ser acompañado siempre de un contrato de responsabilidad parental.

Hacia el cierre del foro, los panelistas coincidieron en que el reto más alarmante no se encuentra en el nivel universitario, sino en la base del sistema educativo público primario, donde las carencias estructurales amenazan con condenar a las futuras generaciones.

"Formar humanos sigue siendo una tarea de humanos. Hay que perderle el miedo al esfuerzo intelectual, retirar los celulares de las aulas en los niños pequeños, volver a ponerlos a escribir con papel y lápiz, y capacitar masivamente a los maestros. El futuro de Honduras está en esos niños y todos debemos ser abanderados de una educación real y no de papel", concluyó la doctora Rodríguez.

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