En el programa Frente a frente de este 25 de junio, moderado por Renato Álvarez, se analizó el tema: "El presidente Asfura prometió restablecer relaciones con Taiwán. Hoy gobierna un país que mantiene relaciones con China. ¿Ha llegado el momento de cumplir esa promesa o los intereses de Honduras aconsejan otro camino?".
Para desglosar esta encrucijada, participaron como invitados el analista paraguayo Federico Rabino, junto al empresario hondureño Eduardo Facussé y el experto en temas internacionales Graco Pérez.
Ellos debatieron sobre el impacto económico y geopolítico del giro diplomático hacia Pekín.
Paraguay y su relación con Taiwán
Federico Rabino aportó una visión externa pero contundente basada en los 65 años de relación ininterrumpida entre Paraguay y Taiwán.
Rabino destacó que su país mantiene exportaciones récord cercanas a los 400 millones de dólares y que no han cedido ante la presión de Pekín, que exige romper con Taipéi para establecer cualquier vínculo.
Su consejo para Honduras fue directo al sugerir que se debe realizar un análisis frío de la situación comercial actual.
"Tiene que proceder con el cumplimiento de las decisiones que van a mejorar la condición de los hondureños... romper las relaciones con Pekín y volver a establecer relaciones con Taipéi".
El pragmatismo frente a las promesas incumplidas de China
Por su parte, Eduardo Facussé mantuvo una postura de cautela y pragmatismo negociador. Sin embargo, admitió que tras tres años de relación con China Continental "la realidad no ha sido beneficiosa para nuestro país".
Facussé argumentó que Honduras debe aprender a negociar mejor.
Criticó que no se ha aprovechado la experiencia china en infraestructura hídrica o energía, mencionando la represa de las Tres Gargantas, para resolver las crisis energéticas locales.
Su enfoque sugiere que el acercamiento a Taiwán podría funcionar como una herramienta para "presionar a China Continental" y forzarla a concretar inversiones reales en lugar de meros intercambios ideológicos.
Además, destacó el legado tangible de Taiwán en el pasado, como el apoyo en la producción de tilapia y la guayaba.
La crisis del sector productivo y la alineación geopolítica
En contraste, Graco Pérez centró su análisis en el impacto devastador para sectores específicos como el camaronero en la zona sur del país.
Pérez proporcionó cifras reveladoras: mientras China prometió importar 3,200 toneladas de camarón, solo se han exportado 400, frente a las 4,000 que Taiwán adquiría anteriormente pagando el doble del precio.
Para el catedrático universitario, el retorno a Taiwán no es solo un tema de mercado, sino de principios y seguridad internacional. Argumentó que Honduras debe alinearse con socios que compartan valores como la "democracia, libre mercado y libertad de prensa".
Pérez enfatizó que restablecer los lazos con Taipéi posicionaría a Honduras como un "socio geopolítico confiable" ante potencias como Estados Unidos y la Unión Europea, permitiendo además una cooperación tecnológica superior, citando como ejemplo el cultivo de camarón en agua dulce que Taiwán ya implementa en Paraguay.
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