La crisis alimentaria en Honduras sigue empeorando, con miles de familias reduciendo su ingesta diaria a solo dos comidas, según un informe del Observatorio de Seguridad Alimentaria (Obsan) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Christian Manzanares, del equipo técnico de Obsan-UNAH, alertó que más de un millón de hogares han tenido que ajustar su alimentación debido a la falta de ingresos suficientes.

"Nuestras estadísticas indican que entre el 40% y 45% de los hogares han pasado de tres comidas diarias a dos, debido a la crisis económica y la carestía de alimentos", explicó.

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Además, la situación ha golpeado con mayor fuerza a la población adulta mayor, donde el 48% presenta problemas de malnutrición, lo que aumenta la presión sobre el sistema de salud pública.

Entre la población infantil, un 23 % de los niños menores de cinco años sufren de desnutrición crónica, según la FAO.

Esto afecta su crecimiento y desarrollo físico y cognitivo, con consecuencias a largo plazo para su salud y bienestar.

"Honduras ha sido un país correctivo y no preventivo en estos temas. Un sistema de salud colapsado no puede atender a toda la población afectada", enfatizó Manzanares.

A los bajos ingresos se suma la producción deficitaria de sector agrícola, dejando el mercado a expensas de las importaciones, lo que encarece el acceso a los granos básicos.

Datos de la Asociación de Productores de Granos Básicos (Prograno) señalan que en 2025 se podrían producir 7 millones de quintales de maíz, pero la demanda es de 23 millones. Se producirán entre 750,000 y 800,000 quintales de arroz, y la exigencia supera los 4.5 millones.

Mientras que en frijoles la producción máxima llegaría a los 1.2 millones de quintales, que no cubren la necesidad de 2.1 millones.

2.2 millones de hondureños en riesgo

Obsan-UNAH advierte que para junio de 2025, alrededor de 2.2 millones de hondureños no podrán acceder a una alimentación adecuada, lo que pondrá en grave riesgo su salud y bienestar.

María Luisa García, coordinadora del Obsan-UNAH, explicó que la crisis alimentaria responde a múltiples factores, como la pobreza, la desigualdad y el cambio climático.

"El impacto de la tormenta Sara el año pasado afectó severamente los cultivos, especialmente en el norte del país, donde las lluvias no han cesado", detalló García.

Crisis económica y deportaciones agravan el problema

El país enfrenta también una crisis económica agravada por las deportaciones masivas de hondureños desde Estados Unidos.

Según el Observatorio de Migraciones Internacionales de la UNAH, un número considerable de los deportados eran trabajadores que enviaban remesas a sus familias. Su regreso forzado ha reducido significativamente el ingreso en muchos hogares, dificultando aún más la compra de alimentos.

A esto se suma el aumento en los precios de los productos básicos. En enero de 2025, 18 de los 30 productos de la canasta básica subieron de precio, reduciendo aún más el acceso de la población a una alimentación adecuada.

Ante este panorama, han hecho un llamado a las autoridades para implementar medidas urgentes que garanticen el derecho a la alimentación y frenen el deterioro de la seguridad alimentaria en el país.