El defensor del medio ambiente Juan Silva y su hijo Antonio Silva fueron encontrados sin vida este jueves en horas de la mañana, luego de haber estado desaparecidos por más de 24 horas, en la comunidad de Soroguara, ubicada a unos 49 kilómetros al norte de la capital de Honduras.

Padre e hijo salieron de su hogar el miércoles en la mañana rumbo a Santa Cruz, en la misma comunidad, donde planeaban documentar con fotografías la tala ilegal de bosques, pero no regresaron a casa, por lo que sus familiares hicieron la denuncia ante las autoridades.
"Pedimos ayuda de las autoridades para localizarlos con vida", expresó Norman Silva, otro hijo del ambientalista.
Norman relató que su padre y su hermano se trasladaban en motocicleta, la cual fue hallada abandonada en el bosque de Santa Cruz de Soroguara.
"Ellos solo venían a tomar fotografías para presentarlas como pruebas" ante el Ministerio Público, aseguró.
Los cuerpos fueron descubiertos en el desvío de Las Moras, antes del peaje de Zambrano. Uno de ellos estaba decapitado y el otro presentaba mutilaciones.
Este sería el primer asesinato de un ambientalista en Honduras en lo que va del 2025.

Asesinato del ambientalista Juan López
En 2024, el ambientalista hondureño Juan López fue asesinado tras salir de una celebración en una iglesia en Tocoa, Colón.
Aunque tres hombres están privados de su libertad como presuntos autores materiales, las organizaciones sociales nacionales e internacionales señalan que el caso está lejos de resolverse, ya que los autores intelectuales siguen gozando de impunidad.
Su asesinato dejó un vacío que hoy se llena con la voz de cientos que exigen justicia y un cese definitivo a la persecución de los defensores de la tierra.
Luego de este crimen, el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) exigió al Gobierno una investigación exhaustiva e imparcial.
30 ambientalistas asesinados en dos años
Entre 2022 y 2024, al menos 30 defensores del medio ambiente y de los derechos de los pueblos originarios han sido asesinados en Honduras, según datos del Conadeh.
La mayoría de estos crímenes ocurrieron en los departamentos de Colón, Atlántida y Yoro, donde se concentra aproximadamente el 79 % de los casos. Esta alarmante cifra revela que, en promedio, un defensor del medio ambiente es asesinado cada semana en Honduras.
Honduras y su responsabilidad en la muerte de ambientalistas
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha condenado al Estado hondureño en casos emblemáticos, como el de Blanca Jeannette Kawas, asesinada en 1995, y Carlos Escaleras, cuyo crimen en 1997 evidenció la falta de protección estatal.
Otro caso destacado es el de Carlos Antonio Luna López, representante del Movimiento Ambientalista de Olancho, asesinado en circunstancias similares.
