Carlos López Hernández, de 30 años, murió tras recibir una descarga eléctrica mientras manipulaba un ventilador en su vivienda, ubicada en la residencial Francisco Morazán, en Tegucigalpa. Según información preliminar, el hombre habría salido de bañarse y, aún con el cuerpo mojado, intentó conectar el aparato, momento en que recibió la descarga. Familiares alertaron al 911, pero los equipos de emergencia confirmaron que ya no presentaba signos vitales. Medicina Forense realizó el levantamiento del cuerpo y la autopsia determinará la causa exacta de su muerte.
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