Una joven hondureña fue arrestada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y estuvo a punto de perder uno de sus brazos luego de la picadura de una araña en un centro de detención de California.
La joven Ada Gabriela Fregoso Midence, de 29 años, vivió una auténtica Odisea que mezcló el drama legal con un peligro inminente de muerte.
La pesadilla para la compatriota comenzó el 4 de diciembre de 2025. Apenas dos semanas después de haber contraído nupcias con un ciudadano de origen mexicano-estadounidense, acudió confiada a una cita de control rutinario relacionada con su estatus legal en el estado de California.
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"Entregué mi carnet y esperé que me llamaran. Me dejó casi de última un agente que me llevó a una oficina diferente. Ahí fue cuando empecé a sentir que algo no estaba bien", relató Fregoso en una entrevista a un diario hondureño.
Sin permitirle mostrar las evidencias físicas y fotográficas de que había cumplido a cabalidad con su programa migratorio, los oficiales la esposaron y la trasladaron directamente al Centro de Detención de Adelanto, California.

El ataque de una araña y la negligencia médica
La verdadera prueba de supervivencia para Ada Gabriela comenzó solo un día después de haber ingresado al centro de reclusión, al notar una pequeña roncha en uno de sus brazos provocada por la picadura de un arácnido.
Pese a que la lesión comenzó a agravarse de forma acelerada, el personal médico del centro de detención ignoró la gravedad de la herida.
"Lo único que me dieron fue una crema de hidrocortisona. No me hicieron exámenes ni me dieron antibióticos. Mis compañeras de celda eran quienes me ayudaban a limpiarme la herida porque salía mucha pus", denunció la afectada.
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La infección avanzó sin control hasta que el tejido del miembro superior empezó a necrosarse.
"Llegó un momento en que mi mano se puso negra y dura", recordó la hondureña. Solo cuando la enfermera del módulo vio el avanzado estado de descomposición del tejido, se encendieron las alarmas y fue trasladada de emergencia a un hospital local.
Al borde de la amputación
En el centro hospitalario, Gabriela fue sometida a un riguroso e intensivo tratamiento con fuertes antibióticos intravenosos durante una semana. Fue allí donde los médicos especialistas le confirmaron la gravedad de la situación que acababa de sortear.
"Cuando me revisó el doctor me explicó que la infección estaba muy avanzada. Recuerdo claramente que me dijo que si la parte que faltaba por oscurecerse también se hubiera dañado, habrían tenido que amputarme el brazo. Escuchar eso fue muy duro", confesó la joven con evidente conmoción.
Una batalla legal ganada desde el amor
Tras ser dada de alta, Ada Gabriela fue regresada al centro de detención, donde el panorama legal lucía sombrío tras recibir una orden de deportación y la negativa a su solicitud de asilo en el mes de abril.
Sin embargo, el amor y la perseverancia familiar lograron inclinar la balanza a su favor. Su esposo impulsó una dura acción legal en los tribunales de la jurisdicción federal norteamericana. La demanda resultó favorable para la pareja y, tras seis meses de una traumática detención, la hondureña recuperó su libertad de forma oficial el pasado 13 de mayo.
