El dolor no termina, familiares narran cómo cambió su vida la tragedia de Villa Nueva en Tegucigalpa, luego de que una volqueta fuera de control se estrellara el pasado 1 de junio contra cuatro negocios en la salida al oriente de la capital.

A una semana de la tragedia que cobró la vida de ocho personas y dejó al menos 10 lesionadas, continúan surgiendo historias que reflejan el dolor y el impacto humano de lo ocurrido.

Entre ruinas y dolor, el equipo periodístico de Tunota.com pudo constatar como los afectados y familiares de las víctimas reviven el horror y luchan por reconstruir sus vidas.

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Las huellas del dolor y la destrucción siguen marcando a las familias afectadas. En este lugar quedó la desenfrenada volqueta. Foto: Tu Nota

Salió a trabajar y nunca regresó

La hija mayor de Ismael Centeno Hernández (50 años), el soldador que perdió la vida en el accidente, relató que su padre llevaba apenas diez días trabajando en la construcción de una galera en la zona y estaba a solo dos días de concluir la obra cuando ocurrió el nefasto incidente.

Jennifer Centeno, de 27 años, destacó que su progenitor era el principal sostén económico de la familia y que de él dependían al menos tres hijos, así como un nieto pequeño, a quien ayudaba con gastos esenciales. 

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La tragedia de la volqueta en Villa Nueva que dejó pérdidas irreparables y una comunidad de luto.

Ante esta situación, manifestó que la familia atraviesa momentos difíciles y que una de sus mayores necesidades es contar con oportunidades de trabajo para poder salir adelante.

“Mi papá -residente en colonia Los Laureles- era el sustento de la casa ante la falta de oportunidades que existen para nosotros pese a que somos graduados. Él era cabeza del hogar y llevaba el bocado a la mesa”, dijo.

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La joven detalló que previo al percance don Ismael les había externado que no iría a laborar porque se sentía cansado, pero luego de desayunar, comentó a su esposa que mejor se alistaría en vista de la responsabilidad que debía cumplir. “Él era una persona luchadora y bastante responsable”, añadió.

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Un vehículo fue impactado por la pesada unidad segundos antes de estrellarse contra cuatro negocios

“Las últimas palabras fueron: nos vemos en la tarde hija”, relató Jennifer, quien tuvo un presentimiento extraño durante el día. Le mandé un audio poco antes del accidente, pero nunca me contestó”, añadió.

“Nos ha dejado un vacío grande… tengo un dolor inexplicable que no se puede definir con palabras. No volverlo a ver es una cosa horrible”, confesó entre lágrimas.

Mientras tanto, familiares y allegados continúan realizando actos religiosos en memoria del fallecido, cuyos rezos concluirán este sábado en la comunidad de “El Infiernito”, cercano al municipio de Nueva Armenia, en el suroriente del país.

Emocionalmente afectada

Cecilia Gabriela, madre de la menor de 9 años fallecida, aún no se recupera del impacto por la pérdida irreparable se su hija, quien quedó atrapada entre escombros y la volqueta el día de la tragedia

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Detrás de cada estructura destruida hay una historia de dolor en Villa Nueva

“No me siento capaz aún de platicar, no estoy en condiciones”, dijo con voz golpeada y entrecortada a causa de su situación emocional y de salud, pues, según autoridades habría sido sometida a una cirugía maxilofacial.

La infortunada madre, encargada de un negocio de comida en la zona, permaneció varios días hospitalizada a causa de las lesiones y obtuvo un permiso especial para poder asistir al funeral de su pequeña dos días después de la desgracia.

Quiénes eran las otras víctimas

Entre las víctimas del accidente se encontraba Evelyn Yasmín Irías, quien había regresado a Honduras hacía poco más de un mes tras ser deportada de Estados Unidos junto a su esposo y sus dos hijos.

El día de la tragedia, Evelyn acompañaba a su cuñada, Denia Marisol Ramírez, quien aprovechó su día libre para llevar su vehículo a una llantera cercana a su vivienda y reparar uno de los neumáticos. 

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Resiliencia y esperanza tras la tragedia que conmocionó a Tegucigalpa.

Mientras ambas permanecían en el establecimiento, la desenfrenada volqueta las embistió junto a otras personas que se encontraban en el lugar. Entre ellos estaban Isaac Alejandro Pérez, empleado de la llantera y Juan José Ávila Flores, quien trabajaba en el mismo local en un negocio de acopio para la recolección de metales. Ambos murieron de manera instantánea tras ser alcanzados por el pesado automotor.

El antes y el después de la tragedia en Villa Nueva

Antes de la tragedia provocada por el vuelco de la pesada unidad cargada de material de construcción en la colonia Villa Nueva de Tegucigalpa, el sector mostraba una actividad comercial y vehicular habitual.

En las imágenes se observan talleres, motocicletas estacionadas y estructuras en funcionamiento, reflejando la dinámica cotidiana de una de las zonas más transitadas de la capital.

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En esta galera trabajaba el soldador Ismael Centeno Hernández

Tras el accidente, el panorama cambió drásticamente. Las fotografías evidencian daños en edificaciones, motocicletas destruidas y una intensa movilización de equipos de emergencia y personal de apoyo. 

El contraste entre el antes y el después deja en evidencia la magnitud del impacto que tuvo este hecho, que marcó profundamente a los vecinos y comerciantes del sector.

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Elder Villalta, propietario del taller de repuestos de motos, perdió alrededor de 1 millón de lempiras en inversión
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La vivienda de Elder Villalta resultó con severos daños
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Las secuelas del accidente continúan visibles en el sector. Foto: Tu Nota.com