A una semana de la tragedia en Villa Nueva, las heridas siguen abiertas luego de que el pasado 1 de junio una volqueta cargada de material de construcción se descarrilara y se estrellara contra al menos cuatro negocios ubicados a la orilla de la carretera, en la salida al oriente de la capital hondureña.
Las familias enfrentan pérdidas irreparables, negocios intentan levantarse entre los escombros y una comunidad entera lucha por reconstruir sus vidas. El dolor permanece, pero también la esperanza de salir adelante.
El equipo periodístico de Tunota.com se movilizó hacia la zona en seguimiento a este fatídico hecho que dejó al menos ocho personas fallecidas y alrededor de 10 lesionados. Como era de esperarse, las lágrimas continúan y las ruinas solo dejan dolorosos recuerdos.
Al llegar al lugar pudimos dialogar en primera instancia con uno de los trabajadores sobrevivientes, que con mucha gratitud a Dios contó el relato de lo acontecido:
“La niña pedía ayuda, pero no pudimos sacarla”: el dolor persiste en Villa Nueva
Ricardo Barahona, empleado del taller Moto Repuestos “Dios Proveerá”, relató que el día de la tragedia se encontraba reparando una motocicleta junto a otros compañeros cuando observó que la volqueta descendía a gran velocidad por la carretera.

Según su testimonio, el pesado vehículo impactó primero contra un taxi y, tras la explosión de una de sus llantas delanteras, perdió el control y se dirigió hacia los negocios ubicados a la orilla de la vía.
Explicó que al percatarse de que la pesada unidad se aproximaba de lado, alertó de inmediato a sus compañeros para que corrieran. Aunque lograron apartarse parcialmente, varios fueron alcanzados por tablas y escombros desprendidos de las estructuras.
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El joven de apenas 26 años aseguró que, de no haber visto a tiempo el vehículo fuera de control, él y sus compañeros probablemente también habrían perdido la vida en el brutal accidente suscitado aproximadamente las 12:40 del mediodía del pasado lunes 1 de junio.
Barahona recordó que, tras el impactante estruendo, experimentó miedo e impotencia al escuchar los gritos de las personas afectadas. Entre ellas se encontraba una niña de apenas 9 años, hija de una de las encargadas de un negocio de comidas que funcionaba a la par.
La pequeña ese día no pudo asistir a clases y tras el descomunal impacto quedó bajo la volqueta y los escombros. Barahona contó que junto a otras personas intentó rescatarla mientras le pedían que mantuviera la calma, pero debido a la magnitud de los daños no lograron alcanzarla a tiempo.
“La niña no murió al instante, ella gritaba e intentamos sacarla, pero estaba bien abajo y no pudimos. Ella pedía ayuda y yo le dije: tranquila amorcito ya la vamos a sacar y pese a quitar varios escombros no pudimos alcanzarla, solo a la mamá encontramos casi con todo el cuerpo atrapado, solo la parte de la cabeza tenía descubierta”, detalló acongojado.
Asimismo, relató que sufrió una lesión en uno de sus brazos al caerle una tabla del techo mientras intentaba ponerse a salvo. Pese a ello, permaneció ayudando a rescatar a las víctimas hasta que fue trasladado a un centro asistencial horas después. Finalmente, agradeció a Dios por haber sobrevivido.

Propietario de taller de motos “en segundos nos cambió todo”
Para Elder Darío Villalta, propietario del taller y venta de repuestos para motocicletas “Dios Proveerá”, la tragedia ocurrida el pasado 1 de junio en la salida a oriente ha dejado profundas secuelas entre las familias afectadas.
Villalta relató que su núcleo familiar permanece desintegrado de momento tras el accidente, pues se han tenido que dividir con su esposa para vivir bajo el apoyo de algunos parientes.
De igual manera detalló que dos de sus hijos, uno de 12 años y el otro de 13 meses resultaron heridos el día del desenfreno fatal y enfrentan dificultades emocionales. Uno de ellos, según explicó, presenta síntomas de estrés postraumático.
El emprendedor quien asegura haber perdido alrededor de 1 millón de lempiras en inversión, también hizo un llamado a la empresa constructora vinculada al caso para que cumpla con los compromisos adquiridos con las víctimas y sus familiares. Explicó que representantes legales de la compañía hasta el día de hoy han mantenido comunicación con los afectados y han manifestado disposición para responder por los daños ocasionados.
No obstante, insistió en que la ayuda debe materializarse de forma rápida y efectiva, ya que muchas de las familias enfrentan gastos médicos, pérdidas económicas y la imposibilidad de retomar sus actividades laborales con normalidad.
“En cuatro segundos prácticamente nos cambió todo”, expresó, al recordar el momento del accidente el cuál describió como una escena de caos. Relató que la volqueta arrasó muros, paredes y estructuras a su paso, provocando una destrucción masiva.
“Había una nube de polvo y humo -pues la volqueta tomó fuego-, corrí hacia mi casa en la parte baja en dónde cayó material y mucho escombro pesado, al punto que los cristales de las celosías de la ventana se quebraron e hirieron a mis dos hijos. En el patio cerca de las gradas se encontraba un soldador que no pudo escapar y quedó atrapado, perdiendo la vida”, lamentó.
Sobrevivientes narran el giro en sus vidas ante tragedia por volqueta
"Eso fue terrible porque ahí perdí a mi sobrino, que era casi como mi hijo, Isaac Alejandro Pérez, de 24 años, quien trabajaba en la llantera", relató entre lágrimas Anita Hernández Castillo, la propietaria de un pequeño puesto de ropa que también se vio afectado.
Contó que ella vio pasar a unos metros el pesado automotor y al ver tanta fatalidad salió corriendo despavorida, pidiendo auxilio “me desmayé varias veces ante el dolor de lo sucedido”, añadió.
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“Yo quería meterme a los escombros, pero no me dejaron”, agregó, externando su profundo pesar por la pérdida irreparable también de José Leónidas Herrera, propietario de la llantera en la que falleció su sobrino, el trabajador de una chatarrera (Juan Ávila) y dos mujeres más, quienes esperaban mientras le reparaban una llanta a su automotor.
Más testimonios
Una vecina cercana al lugar de la tragedia al consultarle cómo se vivieron esos segundos trágicos, se limitó a decir que su hija que atendía en ese instante la pulpería Génesis “continúa nerviosa”.
Otro vecino de la Pulpería Esmeralda, ubicada también a escasos metros de la zona, refirió diciendo que “fue muy duro para mi, ya que yo solía visitar los negocios siniestrados -la llantera-, pero afortunadamente ese día no me dieron ganas de ir. Me salvé, gracias a Dios”.

“Estamos con miedo y atemorizados de que nos vuelva a ocurrir algo así. Hemos quedado nerviosos con solo escuchar a un carro ‘brekear’. Pero tenemos que hacer la lucha”, subrayó. “¡Fue duro, pasé varios días sin hambre!”, exclamó al mismo tiempo.
Esto dicen las autoridades
La directora de Desarrollo Humano de la Alcaldía del Distrito Central, Leonor Osorio, informó que se brindó atención integral a las familias afectadas por la tragedia ocurrida en Villa Nueva.
Entre las acciones ejecutadas afirma que se incluyó el apoyo funerario mediante la funeraria municipal, proporcionando ataúdes, preparación de cuerpos, salas de velación, carros fúnebres y kits de alimentos para los familiares de las víctimas.
Asimismo, detalló que la Gerencia de Salud se sumó a las labores de asistencia para atender a los heridos y detalló que también se apoyó con los requerimientos para una cirugía maxilofacial a la madre de una de las menores fallecidas.
Varias vidas se apagaron en segundos y familias ahora enfrentan un dolor estremecedor, luego de que una volqueta se descarrilara llevándose de encuentro cuatro negocios situados a la orilla de la calle en la colonia Villa Nueva de Tegucigalpa; la unidad se volcó y se incendió. El chofer de la unidad murió carbonizado.
