'El Niño' podría convertirse en el episodio más intenso registrado desde 1950. La Organización de los Estados Americanos (OEA) recoge una probabilidad del 75 % de que el fenómeno supere su récord histórico durante el ciclo 2026-2027.

El organismo presentó esta proyección en un informe técnico de octubre de 2026, elaborado con la colaboración de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN).

El documento señala que el fenómeno alcanzó una intensidad muy fuerte en septiembre y prevé que mantenga esa categoría durante el último trimestre de 2026.

Además, los pronósticos de octubre de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), citados por la OEA, estiman una probabilidad del 100 % de persistencia durante el primer trimestre de 2027.

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El Niño alcanza temperaturas extraordinarias en el Pacífico

Los registros oceánicos muestran la magnitud del calentamiento que impulsa este episodio climático.

A comienzos de septiembre, el Pacífico central, en la región conocida como Niño 3.4, registró una anomalía de temperatura de +2.0 grados Celsius respecto a su promedio histórico.

El anexo técnico del informe consigna posteriormente una anomalía de +2.3 grados en esa misma región.

Mientras tanto, durante la primera semana de octubre, las aguas próximas a las costas de Ecuador y Perú alcanzaron una anomalía de +4.5 grados Celsius.

Estas mediciones corresponden a dos regiones distintas del Pacífico y permiten evaluar diferentes características del fenómeno.

La OEA señala que los valores observados sitúan el episodio 2026-2027 entre los más intensos de los registros históricos.

Los antecedentes de 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016 sirven como referencia para analizar los posibles efectos de un evento de gran magnitud.

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¿Cuándo alcanzará su máxima intensidad?

Los modelos internacionales sitúan el período de mayor intensidad entre noviembre y diciembre de 2026.

Según el informe, existe una probabilidad del 100 % de que El Niño permanezca en la categoría de muy fuerte durante ese trimestre.

Para abril, mayo y junio de 2027, NOAA proyecta aproximadamente un 55 % de probabilidad de retorno a condiciones neutrales.

Sin embargo, la OEA advierte que los efectos acumulados sobre los recursos hídricos, la generación eléctrica y otros sectores pueden continuar durante los primeros meses del próximo año.

El documento también aclara que denominaciones como super El Niño o El Niño Godzilla no corresponden a categorías científicas oficiales.

Honduras figura entre las zonas con riesgo de déficit de lluvias

El informe identifica al Corredor Seco centroamericano, que comprende territorios de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, entre las regiones expuestas a un déficit importante de precipitaciones.

Para Centroamérica, los pronósticos del trimestre octubre-diciembre señalan probabilidades de entre el 60 % y más del 80 % de lluvias inferiores a lo normal.

También proyectan probabilidades superiores al 80 % de temperaturas por encima de los valores habituales en la región.

La combinación de calor y escasez de precipitaciones puede reducir la disponibilidad de agua y elevar el riesgo de incendios de vegetación.

Además, la OEA advierte que las consecuencias varían entre territorios, según sus condiciones geográficas y niveles de vulnerabilidad.

prevención

La generación eléctrica enfrenta riesgos por la falta de agua

Uno de los principales impactos que identifica la OEA corresponde a los sistemas eléctricos que dependen de las centrales hidroeléctricas.

El documento señala que aproximadamente la mitad de la generación eléctrica regional depende de esta fuente, aunque el porcentaje varía según el período y el indicador utilizado.

La disminución de los caudales que alimentan los embalses puede obligar a los países a utilizar centrales térmicas para compensar la menor generación hidroeléctrica.

Este cambio incrementaría los costos operativos y podría aumentar la necesidad de intercambios de electricidad entre países.

Para Centroamérica, la OEA recomienda preparar contratos de suministro de gas y diésel, revisar las redes de transmisión y coordinar mecanismos de intercambio energético mediante el mercado eléctrico regional.

La escasez de agua también eleva los riesgos sanitarios

El informe identifica otra consecuencia del fenómeno: la relación entre los racionamientos de agua y las enfermedades transmitidas por mosquitos.

Cuando las familias almacenan agua en recipientes domésticos, pueden aumentar los lugares de reproducción del Aedes aegypti, transmisor del dengue.

Las temperaturas elevadas también incrementan el riesgo de estrés térmico entre las personas que trabajan al aire libre.

Por ello, la OEA recomienda fortalecer la vigilancia epidemiológica, controlar los criaderos de mosquitos y garantizar el suministro de agua potable a hospitales y establecimientos de salud.

Preparación

La OEA advierte sobre el costo de responder tarde

El informe establece que las acciones preventivas pueden resultar hasta diez veces más económicas y eficaces que financiar la respuesta durante una emergencia.

Entre las medidas recomendadas figuran la protección de reservas de agua, la preparación de los sistemas eléctricos, la activación de fondos de contingencia y el fortalecimiento de las alertas tempranas.

La organización identifica el último trimestre de 2026 como un período decisivo para ejecutar estas intervenciones.

El escenario climático también presenta diferencias importantes en América: mientras Centroamérica enfrenta riesgos de déficit de lluvias, sectores de Ecuador, Perú y la cuenca del Plata podrían registrar precipitaciones superiores a lo normal.

Con una probabilidad del 75 % de superar su récord histórico, El Niño 2026-2027 entra en su período más intenso.

La OEA sitúa entre noviembre y diciembre el momento crítico de un fenómeno cuyos efectos podrían prolongarse hasta 2027.

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