La violencia volvió a teñir de sangre las calles de la capital la noche del pasado sábado 9 de mayo, cuando sicarios entraron a una cantina en la colonia Villa Cristina, en Comayagüela, y le arrebataron la vida a un empleado del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).
La víctima fue identificada como José Luis Álvarez, de 43 años, conocido cariñosamente por sus amigos y compañeros como 'El Pollo'.

ADEMÁS: Surgen nuevas pistas en el caso del asesinato de madre e hijo en SPS
Según los reportes policiales, Álvarez se encontraba en el interior del establecimiento cuando sujetos armados irrumpieron de forma violenta. Sin mediar palabra, los atacantes se dirigieron directamente hacia él, disparándole en repetidas ocasiones.
El ataque ocurrió en cuestión de segundos. Pese a que en el lugar se encontraban otras personas, los sicarios lograron huir rápidamente con rumbo desconocido, dejando el cuerpo de José Luis tendido en la escena.
Cuando las autoridades llegaron, "El Pollo" ya no presentaba signos vitales debido a la gravedad de las múltiples heridas de bala.
Más de dos décadas de servicio en el IHSS
Tras confirmarse su identidad, la noticia generó una profunda consternación ya que, trascendió que el joven trabajaba en el IHSS.
José Luis no era un desconocido en la institución; contaba con una trayectoria de 22 años de laborar en el área de almacén, donde se había ganado el respeto de sus colegas por su antigüedad y dedicación.
El Sitraihss emitió un comunicado lamentando el destino de su asociado.

El hombre detrás de los tatuajes
El rasgo más distintivo de José Luis era su pasión por el arte corporal. Con gran parte de su rostro y cuerpo tatuado, además del uso de piercings, su imagen solía impactar a quienes no lo conocían.
Sin embargo, tras el crimen, las redes sociales y los testimonios de quienes compartieron con él pintaron un cuadro muy diferente al de su ruda apariencia.
"Su apariencia solo reflejaba su amor por el arte de los tatuajes; él tenía un hermoso corazón", expresaron allegados en redes, quienes recordaron que detrás de la tinta había un hombre trabajador y pacífico.

LEA: Cámaras captan crimen contra hondureña mesera en bar de Belice
Además de su faceta como empleado público, a sus 43 años, Álvarez ya era un padre y abuelo amoroso. En sus perfiles personales solía compartir con orgullo fotografías junto a sus dos nietas, demostrando que su prioridad siempre fue su familia.
Investigación en curso
Agentes de la Policía Nacional y equipos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) acordonaron la cantina para recolectar casquillos y otros indicios balísticos. Por su parte, el personal de Medicina Forense trasladó el cuerpo a la morgue capitalina para la autopsia de ley.
Hasta el momento, las autoridades mantienen bajo reserva el posible móvil del crimen. No se han reportado capturas, pero los investigadores analizan los testimonios de los presentes para intentar identificar a los responsables de este asesinato.
