A tan solo 33 días de las elecciones generales del 30 de noviembre, la incertidumbre electoral ha paralizado la economía hondureña, dejando en el aire la esperanza de un cierre de año festivo y próspero.

En lugar de la habitual euforia navideña, la atmósfera en el país está marcada por la preocupación y el temor de una posible crisis política y económica derivada del proceso electoral.

José Castañeda, presidente de la Federación Hondureña de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Femise), destacó que los negocios están sintiendo los efectos negativos de la falta de circulante. La incertidumbre ha calado tan hondo que incluso los preparativos navideños están detenidos en muchos comercios.

“Es lamentable que los negocios estamos padeciendo la falta de circulante porque hay temor. Nos faltan alrededor de 33 días para las elecciones y el ambiente que se siente no es festivo, sino de incertidumbre y de temor”, comentó Castañeda.

Este fenómeno no solo afecta a los pequeños comerciantes, sino también a las grandes empresas, que tienen en pausa las inversiones y las contrataciones.

Los empresarios están a la espera de lo que suceda el 30 de noviembre, ya que no hay ninguna garantía de estabilidad en el proceso electoral. La falta de certezas está impactando fuertemente en las decisiones económicas de todos los sectores.

Enrique Jaar, vicepresidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Tegucigalpa (CCIT), subrayó que el verdadero problema no es la falta de inversión, sino la falta de certidumbre en el país.

“En Honduras no hace falta inversión, lo que hace falta es certidumbre. Necesitamos dejar a un lado las campañas de división y polarización durante este proceso electoral”, expresó Jaar.

Temor por una posible inestabilidad política

Según encuestas realizadas por el sector privado, más del 80% de los empresarios teme que la situación política derive en una inestabilidad que afecte tanto a la economía como a los negocios en el país.

La ciudadanía es la principal afectada, ya que la incertidumbre está repercutiendo directamente en su capacidad de compra.

En los mercados y centros comerciales, se nota la falta de compradores. La baja venta y el poco circulante han creado un ambiente desolado, alejando la posibilidad de una Navidad próspera.

“No hay mucho circulante, entonces las ventas están bien bajas. Vamos a elecciones. Ojalá que eso no atrase, que eso no sea un impedimento, que no vayan a haber problemas, porque si hay problemas, los perdidos somos todos nosotros, los hondureños”, indicó José Luis Maldonado, comerciante de Comayagüela.

El panorama económico no solo está marcado por la incertidumbre política, sino también por otros factores como las tasas de interés elevadas y la suspensión de pagos que el gobierno ha ordenado a los proveedores de las alcaldías, contratistas y empleados públicos.

Esta suspensión ha incrementado la falta de liquidez y ha generado una cadena de problemas que afecta a todos los sectores económicos del país.

La Navidad 2025 parece que llegará sin el brillo y la esperanza con la que los hondureños solían esperar esta época del año.