A Arnaldo Urbina Soto, exalcalde de Yoro y condenado por narcotráfico en Estados Unidos, se le reconocieron los años que pasó detenido en Honduras como parte de su sentencia en el país norteamericano.
Desde el 26 de marzo de 2019 hasta la fecha, Urbina cumplió cinco años, seis meses y 11 días de su sentencia total de 226 meses, lo que equivale a 18 años y 8 meses.
El exalcalde enfrenta ahora un panorama de encarcelamiento más reducido, aunque aún le restan 13 años, 1 mes y 19 días para cumplir su condena completa.
Sin embargo, existe la posibilidad de que su buen comportamiento dentro de la prisión estadounidense le permita recobrar su libertad antes de lo previsto.
A Urbina lo sentenció la juez Denise L. Cote el 3 de octubre de 2024, por su participación en el tráfico de drogas hacia ese país.
Aceptó su culpabilidad en el cargo de conspiración para el traslado de cocaína el 16 de mayo de 2024.
Mientras que otros cargos fueron desestimados a petición de la Fiscalía. Ahora, el exalcalde espera que la recomendación de la juez Cote le permita el traslado del Centro Metropolitano de Detención en Nueva York a una prisión en Pensilvania.
Una historia de poder
La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York señaló a Urbina de abusar de su cargo como alcalde para facilitar el tráfico de drogas, trabajando de la mano con la violenta organización de Los Cachiros.
Según los fiscales, Urbina utilizó sus conexiones políticas y su influencia para garantizar que aviones cargados de cocaína aterrizaran en pistas controladas por él y sus hermanos en Honduras.
Además, su relación con el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández jugó un papel clave en sus actividades ilícitas.
Urbina tenía comunicación directa con Hernández, lo que le permitía operar sin repercusiones.
Sin embargo, su relación con el expresidente se deterioró cuando Urbina desobedeció una solicitud de no postularse para la reelección en 2013, lo que jugó en su contra.

El imperio de los Urbina Soto
La influencia de los Urbina Soto se extendía más allá del ámbito político. Junto a sus hermanos Carlos y Miguel, Arnaldo Urbina tejió una red de poder y corrupción que les permitió colaborar con figuras clave del narcotráfico hondureño.
Entre ellos: Devis Leonel Rivera y Noé Montes Bobadilla. Estos nexos facilitaron la llegada de aviones cargados de cocaína a Honduras y su posterior distribución hacia Estados Unidos.
Desde principios de la década de 1990, la familia Urbina Soto ejerció un control casi absoluto en el departamento de Yoro.
"Este uso indebido de su influencia política, en lugar de beneficiar a su comunidad, les permitió convertirse en piezas clave dentro del mundo del narcotráfico hondureño", reveló el informe Final de Investigación Previo a la Sentencia, elaborado el 7 de agosto de 2024.
Una red sofisticada de distribución
Devis Leonel Rivera, uno de los líderes de Los Cachiros, se encargó de coordinar la logística de estos envíos.
Las comunicaciones entre él y los hermanos Urbina se realizaban a través de llamadas telefónicas y reuniones en persona.
Mientras tanto, narcotraficantes como Paisano Wood y Ángel Reyes recibían las aeronaves con la droga, que luego se destribuyeron en lanchas rápidas hacia una finca en Francia, Colón, propiedad de Montes Bobadilla.
Una vez que la cocaína llegaba a la finca de Montes Bobadilla, la red de tráfico se extendía hacia Copán, donde la droga se vendía a los Valle Valle.
Finalmente, Arnaldo Urbina recibía los pagoss en efectivo de esas operaciones en la ciudad de San Pedro Sula.
Lo que comenzó como un imperio político en Yoro, terminó como uno de los casos más reveladores de la narcopolítica en Honduras.
La sentencia de Arnaldo Urbina, extraditado a Estados Unidos el 31 de enero de 2023, muestra cómo se desmantelan poco a poco las redes de poder y corrupción que alguna vez dominaron el panorama hondureño.
