El fenómeno de El Niño no significa que Honduras se quedará sin lluvias durante lo que resta de 2026, pero sí aumenta la probabilidad de que las precipitaciones sean inferiores a lo normal, mientras las temperaturas del aire continúan elevándose, advirtió Felipe Costa, director internacional del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN).
Durante el programa 30/30 de TSi, emitido el domingo 30 de agosto, Costa explicó que el fenómeno comenzó a desarrollarse en junio y actualmente se encuentra en pleno desarrollo.
Según sus proyecciones, El Niño alcanzaría su pico entre noviembre y diciembre, cuando el océano registre las temperaturas más cálidas asociadas al evento.
"Lo más probable es que las lluvias sean deficitarias, es decir, que sean menores a lo normal", explicó el versado al referirse al comportamiento esperado para los próximos meses.
Lloverá en septiembre, pero menos de lo esperado
Por ello, septiembre no necesariamente será un mes sin precipitaciones. Honduras continuará registrando lluvias, pero los acumulados podrían estar por debajo de lo habitual para la temporada, debido a la influencia de 'El Niño' sobre los patrones climáticos.
Costa señaló que el fenómeno actúa como un modulador del clima y que existen otros factores que también determinan cuándo y cuánto llueve.
Sin embargo, recordó que históricamente los episodios de 'El Niño' han provocado déficits de precipitación en Centroamérica.
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La preocupación aumenta por el comportamiento de las temperaturas. El especialista explicó que 'El Niño' se suma a un contexto de cambio climático, en el que las temperaturas del planeta ya son más elevadas que décadas atrás.
Más calor y menos lluvia: una combinación que agrava la sequía
Cuando coinciden menos lluvias y temperaturas más altas, aumenta la evaporación del agua y los suelos pierden humedad con mayor rapidez. Esta combinación puede intensificar los procesos de sequía y generar mayor presión sobre las fuentes de agua y la producción agrícola.
El CIIFEN también reporta en su boletín de agosto un fortalecimiento de El Niño y señala que los modelos apuntan a un pico de intensidad entre octubre y diciembre.
Costa prevé que el fenómeno comience a decaer aproximadamente entre febrero y marzo de 2027, aunque sus efectos dependerán de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas.
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