El foro televisivo Frente a Frente de este jueves 27 de agosto de 2026 abordó la severa crisis hídrica que golpea al territorio nacional y al Corredor Seco de Centroamérica, una de las zonas más vulnerables del continente.

El programa se centró en la alarmante situación del Distrito Central, donde las represas agonizan, con la Concepción al 27% de su capacidad y Los Laureles al 33%, obligando a severos racionamientos de agua cada nueve días.

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El debate principal giró en torno al uso de las aguas subterráneas como el recurso silencioso que ha evitado un colapso total, pero también desnudó un alarmante conflicto entre la necesidad de abastecimiento y los graves riesgos para la salud pública por la falta de controles estatales.

Para analizar este complejo panorama, el foro contó con la participación de Tania Peña, doctora en agua y desarrollo, docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y coordinadora de la maestría en recursos hídricos.

De igual forma con Raúl Lanza, gerente interino de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS); el doctor Manuel Sierra Santos, especialista en enfermedades tropicales y salud pública; y una conexión remota desde San Salvador con Luis Alonso Amaya, director general de Protección Civil de El Salvador.

INVITADOS DE FRENTE A FRENTE
Invitados de Frente a Frente

La invisible matriz subterránea que sostiene al país

La doctora Tania Peña expuso con datos científicos que Honduras ha sobrevivido históricamente gracias a una matriz hídrica invisible que corre bajo el suelo.

Según las investigaciones de la UNAH en conjunto con agencias internacionales, el recurso subterráneo es el que realmente compensa el enorme déficit de agua superficial que las represas son incapaces de suplir.

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Peña ilustró esta realidad con estadísticas contundentes del territorio nacional: en la época seca, la gran urbe de San Pedro Sula se abastece en un 70% de aguas subterráneas; en las Islas de la Bahía la dependencia escala al 95%; mientras que zonas como Choluteca, La Paz y el propio Distrito Central dependen críticamente de esta fuente.

En el caso de la capital, el inventario científico registra más de 400 pozos censados, aunque Peña estima que en la mancha urbana operan en realidad más de 1,000 pozos.

Sin embargo, la experta lanzó una advertencia categórica sobre la insostenibilidad de este modelo extractivo.

Al no existir una recarga adecuada de los acuíferos debido a la degradación forestal y la falta de ordenamiento territorial, el país se está consumiendo su reserva de emergencia.

"Tenemos una crisis de agua superficial ahora que estamos convirtiendo a una crisis de agua subterránea futura", alertó Peña, explicando que la tendencia de los últimos sesenta años demuestra que cada vez se debe perforar a mayor profundidad para encontrar agua.

Según sus cálculos matemáticos, si se suma la extracción de los pozos y nacimientos de la periferia capitalina, se extraen más de 1,500 litros por segundo del subsuelo.

"Sabe cuánto es eso ( ... ) es el 90% de la capacidad embalsada de Concepción, nuestro mayor embalse", puntualizó, insistiendo en que el Estado debe invertir en información para tomar decisiones acertadas: "no podemos gestionar aquello que no conocemos".

¿Un salvavidas cargado de metales pesados?

El contraste más agudo del programa surgió cuando el doctor Manuel Sierra Santos abordó la crisis desde la perspectiva de la salud pública, arrojando una hipótesis alarmante sobre el uso desmedido de estos pozos.

Sierra vinculó directamente el consumo de agua subterránea sin monitorear con la prevalencia extrema de la Nefropatía Mesoamericana (enfermedad renal crónica avanzada que requiere diálisis) que azota al cinturón del Pacífico y en la cual Honduras registra un exceso de casos en comparación con otros países del corredor seco.

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La postura de Sierra es de extrema cautela, señalando que la desesperación de la población por comprar agua de cisternas privadas ('pipas') sin certificar los expone a cócteles de minerales altamente nocivos.

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Sierra vinculó directamente el consumo de agua subterránea sin monitorear con la prevalencia extrema de la Nefropatía Mesoamericana. FOTO: REFERENCIA

Explicó que Tegucigalpa fue una zona de intensa actividad minera colonial donde se utilizó mercurio de forma indiscriminada, un metal pesado que se filtra inevitablemente hacia las capas freáticas del subsuelo.

"Es posible que ese sobreo de agua subterránea que contiene metales pesados pueda ser una de las causas de nefropatía en la población", sentenció el doctor Sierra, detallando que estos metales tienen como principal órgano de choque los riñones, afectando los glomérulos renales y estando asociados también con leucemias y diversos cánceres.

La doctora Peña coincidió parcialmente con la preocupación del médico, avalando que la geología volcánica de Honduras propicia procesos de mineralización natural del agua en su recorrido por las rocas.

No obstante, aclaró que el agua tiene una enorme capacidad para disolver minerales y que incluso manantiales que parecen limpios y frescos pueden contener altas concentraciones de metales pesados sin presentar color o turbidez visible.

Ambos expertos lamentaron la absoluta falta de capacidad del Estado para monitorear la calidad del agua que las cisternas privadas venden a la población hambrienta de líquido.

A esto se suma el grave rebrote de dengue provocado por la misma sequía. El doctor Sierra explicó que la escasez obliga a los ciudadanos a almacenar agua de forma inadecuada en sus hogares, creando criaderos perfectos para el mosquito Aedes aegypti.

Al concluir el debate, los invitados coincidieron en que Honduras no puede seguir gestionando las sequías con medidas paliativas de "bombero".

El posible salvavidas de las aguas subterráneas está llegando a su límite de sobreexplotación y, sin un marco regulatorio estricto, gobernabilidad hídrica, reforestación de cuencas y un monitoreo toxicológico urgente de los pozos, el país se encamina a pagar una factura muy alta en la salud de las futuras generaciones.

VEA EL PROGRAMA COMPLETO: