La tragedia ocurrida recientemente en Omoa, Cortés, que dejó dos estudiantes muertos y cinco heridos tras un accidente con un mototaxi, evidencia una realidad alarmante: un transporte masivo que opera sin regulación adecuada sigue poniendo en riesgo la vida de miles de hondureños.
En Honduras circulan más de 40,000 mototaxis, pero solo 12,000 están legalizadas por el Instituto Hondureño del Transporte Terrestre (IHTT), lo que significa que 28,000 unidades operan en la clandestinidad, sin cumplir ningún requisito de seguridad ni normativa, según informó Ramón Ochoa, gerente de transporte público del IHTT.
“El problema es que ponemos en riesgo a las personas ya cuando salen a las calles principales. Por eso está totalmente prohibido y regulado por nosotros, pero ocurre constantemente en los 18 departamentos del país”, explicó Ochoa.
El director de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT), Adonay Hernández, destacó que los problemas no se limitan a la ilegalidad, sino también a imprudencia, sobrecarga y menores conduciendo.
“Hay menores de edad al volante; se han sancionado y coordinado acciones con el IHTT, incluyendo comiso y restricciones a circulación en áreas no permitidas”, señaló Hernández.
Venta de mototaxis sin regulación
La venta indiscriminada de mototaxis sin controles, junto con la presencia de estructuras criminales que controlan el servicio en barrios y colonias, agrava la situación.
Tatiana Uclés, de la Asociación de Víctimas de Accidentes de Tránsito, advirtió: “Andar siete niños en un mototaxi es lo peor que puede pasar. Aquí están los resultados”.
Los pasajeros, aunque conscientes del peligro, continúan usando el transporte por su rapidez y bajo costo. Alberto Padilla comentó que “toda persona que sube a una máquina de esas corre peligro porque son extremadamente imprudentes”, mientras que José Amador reconoció que, pese al riesgo, es un transporte necesario.
Expertos y usuarios coinciden en que no se trata de estigmatizar el servicio, sino de exigir orden, regulación efectiva, supervisión constante y conductores mayores de edad, para garantizar la seguridad de quienes dependen de este medio de transporte en Honduras.
